Después del túnel

No tengo que ir a trabajar, estoy disfrutando de esas vacaciones que no pude coger. Desde mi castillo, en la soledad soleada de estas mañanas del final del otoño tengo tiempo para leer, para pensar, para ver el mundo con una cierta distancia y recibir las noticias con la sensación de que no me hieren, ni si quiera me tocan.

No me sienta bien no trabajar. Acostumbrado como el burro a no comer me cuesta encontrar el ritmo y como me pasó ayer tiendo a caer enfermo. Fiebre, dolor muscular, intestinos inoperantes y finalmente fuertes dolores que tuve que combatir con la respiración de las embarazadas y ungüentos sobre la herida. He suspendido toda medicación y he mejorado sensiblemente. Han debido ayudar los amigos escribiendo en mi blog, y las llamadas. Me siento querido, así que hoy me he dedicado a oír la radio y a preparar la hospitalidad que se merecen las visitas. Vienen Eles y Alberto y sus hijos y estoy verdaderamente feliz de acogerles. Será breve así que apilo leña en mi puerta para que las horas que pasen con nosotros sean inolvidables.

Me entero de que el gobierno ha hablado con ETA. Bien por ellos. Maite se apunta al fin de año y nos promete unos panes de pasas estupendos. María me manda señales de que su recién estrenado trabajo camina por buen camino, No había duda. La corrupción ocupa horas y horas de los noticiarios. Todavía hay algunos que defienden la virtud como general y la desviación como excepción. No es verdad es simplemente falta de tiempo para mirar con cierto mimo. Un concejal de un pueblo dice que FCC le prometió dinero por la contrata de limpieza; al del mio le dieron trabajo y cuando lo denunciamos se puso como autónomo para los mismos.

Paso las horas cocinando y leyendo con una luz que podría ser de Giotto pero más me parece Velazqueña. Lady L. de Romain Gary. Preciosa historia de amor exagerado, extremo, de anarquismo en todas sus vertientes y le regalo el libro a mi hija que se preocupa por las doctrinas de Kropotkin. Os lo recomiendo.

Después siesta y el placer de no hacer nada, de no necesitar nada, de no desear nada.