Pan blanco de la Toscana

Para hacer una pan blanco de la Toscana necesitamos 21 gr de levadura fresca, media cucharadita de azúcar, cuarto de litro de agua y 400 gr de harina de trigo. A mi me gusta con algo de sal, así que le añado una cucharadita.
Para los iniciados no haría falta, pero si se empieza por primera vez con esto de hacer magia con la harina, lo primero es diluir la levadura y el azúcar (la sal) en el agua. Lo más fácil es colocar la harina en forma de montaña o mejor dicho de volcán y verter en el cráter el agua. Al principio con cuidado y luego cada vez con más energía tenemos que amasar hasta que nos quede una bola que no se pega a las manos ni a la mesa.

¡Alto ahí! En esto de las cantidades y que no se pegue hay truco. Depende del tipo de harina, de la humedad ambiente y de algunas cosas que ni yo mismo conozco, a veces necesitaremos algo más de harina. No te cortes.

Pues eso, una vez amasado, hacemos una bola, la espolvoreamos de harina y la tapamos con un trapo para que repose durante tres cuartos de hora en un sitio tibio y sin corrientes de aire.

Luego de esta primera fermentación la trabajaremos durante seis minutos estirándola y volviéndola a juntar, después le damos forma de hogaza, la colocamos sobre la bandeja del horno, la tapamos de nuevo con el paño y la dejamos subir durante otros cuarenta y cinco minutos.

El horno debe calentarse a unos 220 grados aproximadamente y si queremos que la corteza sea crujiente hay que meter un recipiente con agua para que la humedad sea alta. La cocción durará unos 20 o 30 minutos, según nuestro gusto y el tipo de horno y la cantidad de agua, y la levadura…. vamos que a los 20 minutos comprobaremos y luego a ojo. Lo sacamos y siguiendo los consejos de mi amigo Jose pulverizamos con un poquito de agua y después espolvoreamos con harina.

Dice Ulrike Kraus en su libro sobre el pan «que en días especialmente calurosos es especialmente sabroso cubrir las rodajas con tomate y albahaca o que simplemente se puede poner aceite de oliva y sal gruesa». Añado yo que para el frio invierno es fundamental en una sopa de cebolla, tostado bajo una capa de queso fundido.

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