Un frío polar

Nos queda siempre muy poco margen cuando nos equivocamos con las personas. Creo que era Gloria Fuertes la que dice que no se puede rectificar ni con el vidrio ni con el amor y es verdad que los errores con los demás se corrigen mal.

Hace un par de días me pidieron consejo para hacer una salsa para unas pulardas y no se me ocurrió nada, luego he leído que la salsa de nata le va bien. Quizá algún lector de este blog se atreva y nos regale una buena receta.

La página www.verdes.info con la que desde el año 1996 vengo informando a los vecinos de Soto del Real de lo que realmente pasa y haciendo política local, está de capa caída. Ayer, después de varias semanas sin actualizarla, me encontré un comentario de un vecino quejándose de que lo único que había donde leer algo de lo que realmente pasaba estaba muerto. Se quejaba amargamente de la falta de oposición y diseccionaba con gran acierto lo que pasa con la izquierda local. Anónimo, eso sí, que opinar es barato si nadie sabe quién eres, pero al fin y al cabo algo de participación. Estas cosas no ocurren solas, vienen a pares como las desgracias que se agarran al chucho pulgoso y esta se ha arrimado a una llamada no hace mucho del juez de paz, ex director general de juventud con Leguina y en algún momento amigo, para decirme, de paso, que no se me ve, que si no pienso presentarme a las elecciones y que si esto y que si lo otro. Le cuento sucintamente y sin apenas insultos lo que pienso/siento, el juicio que me merecen algunos de mis compis de partido y le sugiero que salvo por un par de problemillas de carácter familiar y económico mi idea fundamental sería irme de este pueblo. Me alaga y me dice aquello de que soy muy valioso, que no me rinda y luego me aconseja hablar con el PSOE. Puf, ¡qué cansancio! Le doy mi opinión sobre el partido en cuestión y más concretamente sobre su líder local y abandona la idea de convencerme. Quedamos en vernos y le deseo lo mejor.
Dos grados bajo cero son el anuncio de que se acabó el otoño. Arriba la nieve y en casa esa sensación de que lo mejor será encender la chimenea, calentar un buen té de canela y coger un libro de esos gordos, con muchos personajes, para acurrucado bajo la manta, en el sofá, pasar las horas soñando mientras se enfría la nariz. Me quedan tres días de trabajo antes de mis vacaciones y la gotera del tejado ha remitido bastante, así que voy a tener días y horas para disfrutar el invierno.

Le doy vueltas al menú de noche buena.


He terminado un audiovisual para mis amigos de la infancia. No es por la horas dedicadas que han sido un huevo, sobre todo por problemas informáticos, sino porque visto una y otra vez, me parece realmente entrañable. Espero que les guste si al final se puede ver.