La importancia de un concejal de pueblo

Mi hijo Serguey celebra hoy el día de la constitución en un pleno infantil en el ayuntamiento de Soto del Real. El está feliz y ayer le dijo a Raquel que yo fui importante para España cuando era concejal y yo le he obsequiado con mi ausencia de ese acto en el que por unos instantes va a hacer un teatrillo falso y dirigido por el PP local sobre la democracia y la constitución. No puedo remediar mi repeluco a volver al ayuntamiento y recuerdo como cuando entré a trabajar en Tecnatom recibí dos consignas a cambio de mi puesto de trabajo; llevar corbata y no hacer sindicalismo. Es verdad que acababa de perder mi empleo en la C.N de Trillo por organizar el comité de empresa, así que el miedo del patrón se justificaba. Tragué o resistí, me parece mejor. Al cabo de los años me quité la corbata y cumplí mi palabra de no meterme en temas sindicales y decidí dar la batalla en la política. Al fin y al cabo daba lo mismo la trinchera. Según mi hijo fui importante para España. ¡Dios mio lo que es el amor!.

En este mundo de las coincidencias, esta semana me he encontrado a José María que fue concejal del CDS en la primera legislatura en la que yo era el «comunista».- José María era un hombre afable, honrado y trabajador que entendía la política como servicio público puro y duro y con apenas tinte ideológico. Se fue cumpliendo su compromiso de rotar en los cargos y comprobó como su jefe de filas se retractaba y se quedaba en su poltrona. Ahora este sinvergüenza es concejal de urbanismo. Con lo que cae en este tema y José María es un ciudadano normal y corriente.

No voté a favor de la constitución. Me parecía entonces escasa y me lo sigue pareciendo ahora. Me parecía que la derecha ponía diques a los deseos de la mayoría y con el tiempo he comprobado que así ha sido, sin embargo le reconozco la virtud de mantener al país en paz, eso si, en una cierta mediocridad.

Los casos de corrupción urbanística y allegados crecen como las setas en otoño. No hay que ser demasiado naïf. La cercanía de las elecciones tiene mucho que ver con la agitación de los fiscales en este asunto. Oigo a Antxo Guerreiro en la radio defender al pueblo del que él mismo fue alcalde y que recibió un premio al urbanismo sustentable. Hay muchos que defienden que la mayoría de los municipios están limpios. Yo defiendo lo contrario; la mayoría están pringados en mayor o menor medida. Yo no conozco ni uno solo en la comarca en la que vivo en la que no se vean con claridad los pufos. Cualquier día de estos nos quitamos la máscara y le miramos a los ojos a lo que está pasando.
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