A la carrera

Siento no poder hoy escribir con más tranquilidad. Hay días en los que todo va atropellado, deprisa, desde por la mañana en la que no consigues esos minutos que te dan el aliento para todo el día, pasando por la comida engullida en minutos, la vuelta al trabajo, hablar con los clientes, la M40, el formulario para la web de la memoriahistórica.

El tiempo no se estira y hoy solo puedo haceros partícipes de mi agobio y de una idea que me ha retumbado en la cabeza durante esta jornada a contra reloj. Los Turcos quieren entrar en Europa y muchos paises del selceto club no quieren. Se argumentan las dificultades de Turquía para homologar sus métodos policiales, su legislación sobre la pena de muerte y el problema con Chipre. Casi todo eso es verdad y muy posiblemente tienen que cambiar algunas cosas para que los Turcos puedan entrar con la cabeza bien alta, pero yo me temo que el temor es religioso, es racista y es excluyente.

Creo en una Europa en la que los límites los marcan los derechos humanos y no los territorios ni las raices históricas, desde el polo norte al polo sur, desde el orto hasta el ocaso. Nos merecemos que un pueblo como el Turco esté entre los llamados europeos, ellos también lo merecen. Yo lo deseo.