Dos hechos conectados

«Si vivimos vivimos todos, si morimos morimos todos». Con esta idea explicaba un palestino como cientos de personas se han subido al tejado de una casa que iba a ser bombardeada por Israel, para evitarlo. Y lo han conseguido.

Se me encoje el corazón.


Marcial pasó el jueves por mi casa, trajo su sonrisa, su cariño, medio queso freso y un tarro en aceite. Se llevó nuestro cariño más sentido, la hospitalidad, pan duro para domingo, el burro, y hueveras. Después las horas han pasado como si nada, porque las horas pasan pase lo que pase. No hay más, ni menos.

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