Dos hechos conectados

«Si vivimos vivimos todos, si morimos morimos todos». Con esta idea explicaba un palestino como cientos de personas se han subido al tejado de una casa que iba a ser bombardeada por Israel, para evitarlo. Y lo han conseguido.

Se me encoje el corazón.


Marcial pasó el jueves por mi casa, trajo su sonrisa, su cariño, medio queso freso y un tarro en aceite. Se llevó nuestro cariño más sentido, la hospitalidad, pan duro para domingo, el burro, y hueveras. Después las horas han pasado como si nada, porque las horas pasan pase lo que pase. No hay más, ni menos.

Un comentario sobre “Dos hechos conectados

  1. Qué dos maneras tan diferentes de enfrentarse al mundo. Una, la de Marcial, refugiado en su soledad, en su montaña y en tener muy «poquitas cosas». Otra, la de cualquiera de los cientos de palestinos decididos a dejar su destino en manos del enemigo, refugiados en la multitud y en la certeza de tener poco o nada que perder. Y las dos maneras caben en esta letra de Silvio Rodriguez:
    «Menos mal que existen
    los que no tienen nada que perder
    ni siquiera la muerte.
    Menos mal que existen
    los que no miden qué palabra echar
    ni siquiera la última.
    Se arriman a la noche y el día
    y sudan si hay calor y si hay frío se mudan,
    no esperan echar sombra o raíces
    pues viven disparando contra cicatrices,
    Escuchan, se proyectan y lloran,
    debajo de sus huellas con tanto trabajo
    se mueren sin decir de qué muerte,
    sabiendo que en la gloria también se está muerto…
    Menos mal que existen,
    menos mal que existen,
    menos mal que existen,
    para hacernos….
    Menos mal que existen
    los que no tienen nada que perder,
    ni siquiera la historia.
    Menos mal que existen
    los que no dejan de buscarse a sí
    ni siquiera en la muerte,
    de buscarse a sí.

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