Hamburguesa con mahonesa

Hoy me ha tocado vestirme de chaqueta y corbata. Teniendo en cuenta que no me gusta y que hacía años que no lo hacía, lo he vivido como un retroceso. Llevo dos semanas desconectado de los periódicos y las radios, en este momento empiezo a poder mirar las cosas que pasan a nivel político y social con ojos de cierta candidez. Sin tanta presión la mirada es la de un turista, la de un extranjero que llegara al país. Voy a seguir un par de semanas más desconectado a ver si consigo la mirada de un niño, crítica, inquisidora.

El día ha sido largo y el trabajo con compañeros más jóvenes te lleva a comer en un Burriquín como dicen ellos. Cualquier tiempo pasado no fue mejor, fue casi siempre peor, pero si es verdad que algunas cosas se han de conservar como si fueran joyas. Comer sentado mientras conversas sobre qué más da que milonga, a mi me gusta más.


Ring, ring¿Miguel?

Si soy yo. ¿Ana, eres Ana? ¡Cuánto esperaba tu llamada!

Pues ya está, ya te he llamado.

¿Y?

Y nada, realmente no te quiero, nunca te amé y no volveré a verte más.

La comunicación se cortó y Miguel quedó en un principio desconcertado y dos segundos más tarde aliviado.