Viuda

Me he encontrado a Pilar. Desde la muerte de su marido no le había visto. Le he sonreido, le he dado dos besos y le he mirado a los ojos deseándole lo mejor; luego hemos buscado lugares comunes donde transitar sin dolor, donde bordear la muerte y sus reflejos, la familia, el trabajo. Ha sido un encuentro breve, en medio del banco y del día, apenas unos minutos, sin afectación y yo he querido una vez más que fuera verdad que los sentimientos se transmiten sin las palabras y me esforzado en que mi cuerpo le dijera que tenía todo mi cariño.

Luego nos hemos despedido.