Lo queramos o no

Hay personas preocupadas por lo que está pasando en España. La presión que la derecha está ejerciendo a través de sus medios de comunicación afines como El mundo, telemadrid, La Cope con la ayuda de la Iglesia y la AVT, está generando un clima de una gran hostilidad. Por una parte la constante insidia sobre los atentados del 11 de Marzo en la que de cualquier manera se intenta demostrar que fue ETA quien los inspiró y que el PSOE o lo sabía o incluso lo promovió. De otro lado está la inmigración. Ahora ni siquiera los votantes del PSOE se cortan en decir que se sienten amenazados por los inmigrantes, que les quitan derechos, trabajo, que les siembran de inseguridad las calles, que son moros… El repertorio es en la mayoría de los casos escandaloso, tópico y preñado de casi todos los prejuicios nacionalistas y raciales que se puedan encontrar. Aquí los medios «de izquierdas» se limitan a seguir el juego de malos periodistas que demuestran ser, dándonos el parte diario de pateras que llegan y obviando el contexto general de forma escandalosa. Esto queda para los reportajes en profundidad a las 2 de la madrugada.

Por último queda la negociación con ETA. De este tema la presión es constante pero solo va a ser definitiva si los terroristas deciden matar, si esto ocurre me temo que la inmigración va a quedar como un tema muy menor.

El PSOE parece más a la defensiva que en ocasiones anteriores e IU apenas se aguanta a si misma para no reventar, así que el panorama no es bueno. Eles me dice que la política es basura y es muy posible que tenga razón pero nos arropa, nos hostiga y finalmente modifica nuestras vidas. La podemos mirar de lejos o de cerca, intervenir o permanecer pasivos pero nada de lo que hagamos o dejemos de hacer a este respecto resultará indiferente a nuestro futuro.


Francia es un país grande y no me refiero en plan gabacho a «la grandeur» sino a su extensión. A mi me encanta, me parece hermoso y cuando como últimamente lo recorro, sus rios me dan una envidia enorme. Grandes, anchos, llenos de vida, de barcos, de puertos fluviales, de rincones románticos, cruzan el pais y lo estructuran, lo perfilan y en algunos casos lo definen.Al pasar por Lyon recorrimos durante kilómetros el Rhône y no pude sino soñar con historias que su cauce hacía fluir y desvanecerse.
Claro que también tienen el Beaujolais, vino lamentable donde los hubiera, pero no todo puede ser perfecto.