Un regreso violento

Cuando un puñado de personas se dedican a intentar hacerte la vida feliz lo normal es que lo consigan.

Vuelven tiempos más bien oscuros, o mejor llegan a mi pueblo. Al ir a recoger a María, mi hija, al instituto hoy al medio día me dice con cierta congoja que han venido los skins a pegar a un chaval. Mal rollo. Además me dice que a su amiga Nini la punky a ella, y a alguna más de las consideradas «raras» los compañeros entre bromitas les preguntaban ¿como vais a escapar sin que os peguen? Peor rollo aun. El grupo de adolescentes-jóvenes adscritos a ideología de derecha y extrema derecha es numerosísimo por aquí, cada vez son más notorios, más matones y más mafiosos y como siempre bajo la desatenta mirada del mundo más preocupado por la no alineación de Raúl en la selección o de la inmensidad de negros que nos invaden en las pateras. Estos blancos descerebrados son nacionalista, racistas, ignorantes y decididos a hacer lo único que saben, que es usar sus puños, así que me veo volviendo a las andadas, no sé si por la vía ciudadana de las denuncias, la prensa, la política y bla bla bla o con un par de cócteles molotov en la casa de estos hijos de puta. Tengo que pensarlo con tranquilidad.

Me voy de viaje a Alemania la semana que viene. Cosas de trabajo y de paso algo de placer, pues viajar es vivir y aprender. Mi familia se queda en casa lo que significa que Raquel se carga con el doble de tareas. El doble no, porque yo no colaboro con la mitad que me es obligación, porque yo, como muchos tenemos la boca muy grande y la voluntad muy débil y en esto de la igualdad hemos elaborado más de lo que practicamos. Otra cosa más.

Mavi, necesito ver llover y poder así recordar la canción del extremeño Pablo Guerrero:

Tú y yo, muchacha, estamos hechos de nubes
pero ¿quién nos ata?
Dame la mano y vamos a sentarnos
bajo cualquier estatua
que es tiempo de vivir y de soñar y de creer
que tiene que llover
a cántaros.
Estamos amasados con libertad, muchacha,
pero ¿quién nos ata?
Tu en tu barro dispuesto, elegido tu sitio,
preparada tu marcha.
Hay que doler de la vida hasta creer
que tiene que llover
a cántaros.
Ellos seguirán dormidos
en sus cuentas corrientes de seguridad.
Planearán vender la muerte y la paz.
¿Le pongo diez metros, en cómodos plazos, de felicidad?
Pero tú y yo sabemos que hay señales que anuncian
que la siesta se acaba
y que una lluvia fuerte, sin bioencimas, claro,
limpiará nuestra casa.
Hay que doler de la vida, hasta creer,
que tiene que llover
a cántaros.

Os regalo en su nombre estas dos poesías, dos poesías por las que hubiera dado, ¿qué hubiera dado yo por haberlas escrito? Y porque cada vez veo más claro que solamente me puede salvar un poema que hable de lluvia y de una mujer.

Porque amamos el fuego
y creemos en días semejantes a nubes
días en que florezcan fusiles y claveles
sobre el viejo país de los dientes afilados
Vamos viviendo amigo
vamos así viviendo
porque guardamos como un rincón de sol en la cabeza
Porque sabemos en que labios
las palabras más bellas son como pájaros
muertos
y en que labios son ríos bien llenos de esperanzas
son un río de sueños que deben ser posibles.
Vamos viviendo amigo
vamos así viviendo
porque guardamos como un rincón de sol en la cabeza

Por debajo del agua
te busco el pelo
por debajo del agua
pero no llego

Por debajo del agua
de tu cintura
tu me llamas arriba
para que suba

Para que suba al aire
de tu mirada
mi corazón se enciende
y luego se apaga

Te busco el pelo
por debajo del agua
pero no llego