Una de cal y varias de arena

Escribir no es fácil, os lo juro. No me refiero a la mecánica, lógicamente, me refiero a hacerlo de manera que lo que se quiera decir sea aquello que realmente se entiende. Me ha pasado con estos cuadernos y en cierta manera es algo frustrante para quien, como yo, aspira algún día a escribir libros.

Entrenamiento, eso es lo que me falta, entrenamiento constante, diario, hacer músculo y dejarme llevar menos por la intuición.

Alatriste no ha conseguido ser nominada a los oscar’s a pesar de la buena crítica cosechada ante Nacho. Almodovar y su película han sido los elegidos y la causa según he oido entre los plumíferos tiene que ver con el deseo de los que hacen estas nominaciones en jugar a caballo ganador. Debería ser más importante que la película fuese la mejor hecha en España, pero parece una vez más que lo simple, lo evidente no es el sustrato fundamental de la toma de decisiones. Nos queda esperar.

A la que no le queda nada que esperar, salvo que la echen del trabajo, es a la directora de la opera de no se qué importante ciudad alemana, que ha decidido no representar una ópera de Mozart ante el temor de una represalia fundamentalista. ¡La pobre! primero le dicen que se puede armar gorda y luego cuando decide acojonarse le dicen que es más cobarde que chiquito de la calzada. Esta mujer, tal y como yo lo veo, es la víctima de una Europa que no sabe si decir arre o so, que no tiene claro como afrontar la pelea que se cierne sobre sus cabezas entre evangélicos al oeste y musulmanes al este, de la Europa que todo lo arregla con dinero y subvenciones antes de entrar a fondo en los problemas, la Europa que dejó a medio decidir si quería constitución.

No tenía opción, si representa y ocurre algo la hubieran tildado de… vaya usted a saber.

He repasado nuestra farmacia familiar en busca de ácido bórico y gracias a dios no he encontrado ni un gramito. A cambio si he encontrado medic¡nas de esas que ponen en duda los objetivos de su propietario y creo que se debe a la acumulación de fármacos que tuvimos durante la agonía de mi suegro Manuel. Ahora que los médicos del hospital de Leganés andan dando la cara delante del juez, pienso en que seguramente nosotros podíamos vernos en la misma tesitura en cuanto algún pirado del PP nos denunciara por aquello de no deesar que los que quieres se mueran en medio de la mas horrorosa de las agonías. El caso es que sin bórico en el botiquín queda claro que no tengo conexión ni con etarras ni con islamistas y mi pasado de militante de Euskadiko Ezkerra pierde peso en mi vida.

Y nada más por hoy salvo esperar que mañana llueva y de una vez por todas acabe con esta agonía de sol.