Una de tantas

Cuando el diablo no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo. Pues algo de razón si que hay en el dicho, por eso me he dedicado a cambiar el aspecto de estos cuadernos y de paso a actualizar algo de soft. Todo en uno. Espero que os guste.


Hace un año más o menos mi cuñada Amelia me dijo que pensaba en hacer algo para cambiar de trabajo, dedicarse a cosas que fueran más gratificantes, bueno, un poco lo que todos en mayor o menor medida tenemos en la cabeza. A mi se me ocurrió intentar una tienda de comercio justo y como no andábamos muy sobrados de dinero y por si la aventura salía mal nos decidimos por ponerla en internet antes de buscar un local. Un año después ya tenemos claro que la aventura es un fracaso, en mi caso uno más y apostamos por cerrar la iniciativa. Ni apenas amigos, ni familiares y solo unos pocos «solidarios» compran en la tienda, lo que la hace inviable. Al principio enviamos cientos de emails a personas que conocíamos, en la creencia de que al menos por probar, podíamos difundir la idea con cierta amplitud. Lo peor no es que hayamos sentido que mucha gente nos daba la espalda, lo peor es que no sabemos porqué. Seguro que con el tiempo terminaremos aprendiendo la lección.