Llueve

Llueve…
exactamente a cántaros…
llueve sin parar, con necesidad, casi con rabia…
un día, dos días, tres…
la mañana nos trae alguna esperanza… pero desaparece antes de tener el tiempo suficiente de pensarlo dos veces…, antes de que todo comience, antes de nada…
la tarde, envidiosa desde siempre, no quiere ser menos… se diría que tampoco más
y el retumbar de la noche no deja de sorprendernos… una y otra vez… y nos provoca esa sensación tan infantil de sentirse a salvo…

Esperando a que el sonido de su cadencia se acomode, por fín, a nuestro inquieto sueño y a que su maravilloso olor se convierta de nuevo en un sutil y deseado recuerdo… aquí estoy, lloviendo sin parar…

(De «pensamientos lanzados a la nada o al todo del ciberespacio»)
Robado a Mavi