Colombia, Costa Rica y la felicidad

La aportación de María sobre el bienestar de los pueblos y la réplica de Nacho sobre su propia experiencia en Costa Rica me sugiere que algunas de las varas de medida oficiales sobre lo que significa progreso estan viciadas. Me reconozco en los dos escritos pero solo en parte. Por un lado el retorno a la naturaleza es casi consustancial con una cultura que vivimos los que hemos nacido a finales de los cincuenta del siglo pasado, así que resulta difícil no tenerlo como un lugar común y un punto de referencia que se nos escapa y que por supuesto nos hace, si cabe, algo más infelices. En este sentido recomiendo la lectura de una pequeña columna a cargo de Álex de la Iglesia titulada «apología de la comedia» (El Pais 30-08-2006) de la que os rescato el final:
«…Por muy rojo que seas, caes en esa trampa dialéctica. Valoramos el sufrimiento en el proceso de conocimiento, y eso no tiene sentido.

Introducimos inconscientemente criterios morales en el discurso. Un artista no lo es realmente si no sufre. La gente desconfía de Picasso, porque parece que no le cuesta pintar. ¿Qué se oculta detrás de todo esto? Ignorancia y miedo. Disfrutar facilita el pensar, se ven las cosas claras, sin mentiras. Por eso es pecado, y nos da miedo que los demás sepan que disfrutamos. ¿Por qué es más importante Dreyer que Wilder? ¿Quién me ha hecho más feliz? El objetivo del hombre sigue siendo la felicidad, ¿o no? No es porque yo lo diga, la frase es de Aristóteles. A Aristóteles se le entiende a veces… Buen tío, Aristóteles.»
Estoy de acuerdo que un cierto retorno a la naturaleza y por extensión a la sencillez sería de buena ayuda.
La descripción de Nacho sobre su vivencia con los ticos, en parte nos habla de esta vuelta a la naturaleza y lo que supone de reducción del ritmo vital, de acompasamiento de los tiempos con los ciclos naturales de la vida. Es verdad que es una experiencia de quien va y vuelve y por lo tanto contrasta y en la diferencia encuentra placer, pero seguro que más que eso lo que salió colgando del hilo de la perezosa memoria de Nacho fueron las gentes que transmitieron todo eso de una forma dificil de explicar. Mi hija María acaba de regresar de Turquía de visitar a unos amigos que conoció este verano, en una aventura a sus trece años que seguro que recordará por tiempo. Me cuenta que los turcos le preguntaba si le gustaba Turquía y ella respondía que lo que le gustaba eran ellos mismos y si fueran austríacos ella estaría en Viena en un café y no sentada entre pufs saboreando té y refrescos.
El bien-estar está más vinculado a la compañía que al paisaje y cualquier tierra lo podría dar. Veo a Shakira cantando su último éxito y me parece una mujer de una belleza fuera de lo común. Me enamoro, como siempre y luego leo que en su patria, Colombia la vida es más que dura, infernal y que los narcos ahora se han adjudicado la representación política de las autodefensas (Leer el artíulo en RedVerde) La tierra, por lo tanto, lo da todo: la sensualidad desbordante y la muerte descerrajada.


Estoy esperando ansioso el texto de un buen amigo, que aprovechando la enfermedad del comandante quiere escribir algo como : ¿y el socialismo para cuándo?, ahora que los próceres de la socialdemocracia española andan aconsejando a los cubanos como transitar hacia la democracia, asentados en la falacia de lo impecable de nuestra transición. Como sigue siendo un rebelde creo que el texto merecerá la pena y os pasaré copia (copyleft incluido) para que lo destripéis. En el fondo tiene también que ver con lo mismo, creo yo.