Planes a medio y largo plazo

Ahora lo importante es la visión a largo plazo. Fijarse en lo inmediato no resulta rentable y en no pocas ocasiones nos encasilla en el apartado de frívolos y las amistades se incomodan con nuestra presencia que acompañamos de comentarios de poco calado, con escasa proyección. Hacer, o decir que se tienen planes es «cool» y manifestarse aferrado al «carpe diem» resulta obsoleto. Nadie que se preste andaría por ahí sin un nosequeharémañana y lo más seguro es que la mayoría creen que sus planes de futuro les harán felices.
Je suis désolé, sin un futuro prometedor, sin un plan, sin un perrito que me ladre. Permanentemente atado al presente contínuo, a esta cadeneta de instantes que me recuerda a las de los clips de la oficina en horas de muermo, en un constante no saber que será de mi, cuando sea mayor, condenado a no mirar sino al suelo para no tropezarme y no alzar la vista hacia el horizonte, sin un solo instante para pensar en el futuro y lo que es más curioso, con cara de que nada de esto es importante.