Un momento delicado

Me dicen que el infinito es una cuestión de perspectiva. No me cuadra pero el mensaje es cautivador, como la mujer que me lo ha dicho y dado que además de otras virtudes no hablo de alguien que no le hubiera dado vueltas al cacumen, por esta me voy a fiar de ella.
Yo asocio el infinito con la soledad. He pasado muchas horas en soledad, muchos días en hoteles, en viajes y la perspectiva de una tarde y una noche sin nadie con quien compartir nada es para mi el territorio de lo demasiado extenso, lo inabarcable y luego la noche, insomne y el tiempo que casi se detiene. Me recuerdo contando los pasos de mi habitación, dibujándola, tumbado en mi cama mirando el techo y esperando simplemente que el tiempo no se hubiera detenido definitivamente. En este sentido acepto pulpo como animal de compañia, sin que sirva de precedente y teniendo en cuenta que hoy el horno no está para bollos que ya eran muchas semanas de alegría.