Sobre al amor y las peras al vino

Lo he vuelto a hacer, me he visto enterita una película de Bridget Jones. Ya sé que no me disculpa el verla en inglés con el secreto deseo de no perder mis pequeñas habilidades en la lengua de los británicos. El caso es que me veo estas películas con agrado. Será porque no hay violencia, no hay tensión, se habla del amor, de forma trivial, ya lo sé pero es un tema que me interesa. La escena en la que ella se encuentra en una cárcel de Tailandia explicando lo malo que es su novio y las presas locales le empiezan a contar lo que les hace el suyo me parece muy buena y para los que vivimos en una cierta visión negativa del mundo y el futuro (aun no siendo libaneses ni palestinos) la frase del padre que dice: «he vuelto a fumar, me consuela que esto me mate antes de que todo empeore más», me encanta.


Tengo un peral fantástico en casa. No todos los años da peras y realmente no sé a que se debe, aunque me temo que debe ser a que mis labores de cultivo con él son muy escasas. Algún riego que otro y cuando lo considero y sin ningún criterio técnico, una poda. Este año está absolutamente cargado de peras, pequeñas, dulces y muy agradables. Tener frutales está bien, salvo que si la familia no es muy grande cuando maduran el postre se hace monotemático, lo peor es que este año además del peral el ciruelo ha decidido ser generoso con nosotros.
La cuestión es que después de recoger unas cuantas peras y de haber decidido que este calor merecía una ensalada de patatas con pimientos rojos y atún y unas sardinas a la plancha, he pensado que había que rematar el plato de una forma moderna, así que he cogido seis peras, las he lavado y las he colocado con su rabito hacia arriba en una cacerola con cuatro cucharadas soperas de azúcar moreno, dos palos de canela y vino tinto suficiente para cocerlas cerca de media hora.
El resultado es una muy buena compañía para unas sardinas que he rociado con estragón macerado en vinagre mientras las asaba.


Lo que pasa en Oriente Próximo es tan cruel, tan injusto y tan obsceno que resulta repugnante para cualquiera que tenga al menos una mínimo de sentido de la justicia y muy posiblemente empeore como viene haciendo desde años. Después vendrán sesudos estudios sobre porqué los jóvenes musulmanes deciden la vía del martirio. No hay que ser muy listo ni muy perspicaz para saber que Israel es el centro del conflicto mundial aunque nuestros políticos, como casi todos los del resto del mundo, no quieren, no pueden o no saben como hacer para que esa locura acabe de una vez.


Montilla es el candidato del PSC a ser President de la Generalitat. Es una apuesta arriesgada habiendo nacido en Jaén y no en Granollers, por poner un caso, pero a mi me parece más arriesgada porque Montilla tiene un lenguaje corporal en el que se adivina que algo no marcha bien. No es fiable, o mejor dicho, no lo parece pero hay que felicitar a los socialistas catalanes por su apuesta. Ahora veremos si consigue el objetivo para el que ha sido elegido, movilizar a los charnergos en el voto en unas elecciones autonómicas. El voto de los que viajaron a Cataluña a trabajar en los años de la emigración es fundamentalmente socialista, pero no acude a votar cuando lo que se decide es quién debe gobernar Cataluña, no se sienten concernidos y por eso CiU logra sus mejores resultados en estas elecciones. También falta saber la respuesta de los votantes de ER después del referéndum del estatuto. Mi apuesta es que van a conservar sus posiciones con muy poca pérdida de votos. Lo veremos