Volare

«YO NO TE ESPERO» Esta ha sido la frase con la que muchos valencianos incluido José Manuel, han recibido a su menudencia, el papa de Roma. Los otros, el millón famoso, estaban locos de contentos con su defensa de la familia, así en genérico, que como he oído a un gay con más de 20 años de convivencia y católico confeso, se debían referir a lo horroroso del divorcio y no tanto al matrimonio entre iguales. La familia está siendo acosada. Bajo este sofisma miles de personas vestidas de amarillo se han defendido una vez más de la izquierda y es que la iglesia católica tiene una especial habilidad para basar toda su acción sobre mentiras de a kilo. Jose Manuel puso en su balcón «yo no te espero» pero me gustó más la camiseta que decía: Rita ¿sabe el papa lo tuyo?
Alabado sea el señor
Rajoy ha dicho que no le reconoce autoridad como representante del estado a Zapatero. No es nuevo aunque ahora ha sonado peor. Nunca reconocieron la pérdida del poder pero ahora lo verbalizan ante los micros porque ven que poco a poco se acerca la hora de la verdad y lo mismo se acaba la violencia y a ellos el chollo. Zapatero representa al estado español y Rajoy apenas se representa a si mismo, lo demás es paja, que decíamos en el instituto.
Dicen que volar es un sueño del ser humano, despegarse de la tierra en cierta medida es romper una cadena, la del peso que nos ata al territorio. Este fin de semana he recibido mi bautismo de vuelo que para no mezclar el tema con el del papa diré más bien que ha sido más mi desvirgamiento aeronáutico. Sencillamente la experiencia es formidable, eso si, si el aparato es suficientemente pequeño como para que la sensación sea la de volar realmente. A los mandos del pequeño DUI estaba Marco, piloto Italiano que he conocido estos días y a quien agradecí con mi mejor dominio de la lengua romana el paseo por la comarca de l’anoia. Para el resto del fin de semana trabajo y las mismas sensaciones que experimento cada vez que voy a Cataluña: los catalanes son gente muy amable y hospitalaria y lo más llamativo para mi, la sensación de encontrarme con lo que antiguamente se denominaban proletarios, trabajadores. Esto cada vez es más acentuado cuando se vive en Madrid, este territorio de funcionarios, de gente con aire de director de oficina bancaria y pensamiento ligeramente escorado al siglo XIX. En cuanto a la lengua, sin problemas, o más bien con todos los problemas ya que la escuadra en la que estaba era mayoritariamente italiana con lo que el idioma franco ha sido este. Me gusta aventurarme en otras lenguas, me gustan las cenas en la que si parla di tutto en todas las linguas, mezcladas, reinventadas, utilizadas para lo que sirven, para comunicarse, sense problema, sin censura, solamente con el interés de compartir. Buen recuerdo para Marco, Domenico, Nico (intrínsecamente italiano que me invitaba a dar un giro para buscar chavalas y que hasta que no dio el giro el solo no ligó) , Franco y Vinzenzo.
Lo mejor llegó el sábado cuando Mavi me llamó por teléfono y vino a visitarme con toda su familia y pasé unas horas fantásticas compartiendo noticias y sentimientos, recordando lo que hacíamos hace muchos años y lo que hicimos cuando dejamos de vernos, lo que la vida nos ha deparado o como diria Mavi lo que nos hemos buscado con nuestro esfuerzo y nuestros errores, hablando de construir y reconstruir, de lo que queremos para el futuro, del sexo que no siempre lo entendemos igual los hombres y las mujeres. Hablando, hablando, hablando y como siempre lamentando que el tiempo que teníamos fuera tan corto. Es posible que deba ser así para que la sensación de que disfrutamos de los demás sea intensa.
Me queda la promesa de vernos pronto, los ojos de Mavi que siguen siendo cautivadores y la idea que me lanzó sobre la necesidad del hombre de ponerlo todo en el amor para poder seducir, mientras que a la mujer le basta solo un gesto, una curva para ser irresistible.