Inventando la rueda

Ayer me llegó un email de alguien que no quiere decir quien es y que me anuncia un nuevo foro en Soto del Real y pone eso de ¡Por fin! y exclamaciones del estilo de ya era hora que hubiera… en fin, que en este país está claro que cada poco tiempo inventamos la rueda y mi pueblo no va a ser menos. Me he pasado por el NUEVO E IMPRESCINDIBLE foro y he visto como languidece bajo el empuje de su creador al que le deseo lo mejor, sinceramente.
Hablando de mi pueblo que hace mucho que no os cuento nada. El juez ha admitido a trámite una querella de mi ex socio y ex concejal y algunas ex más, contra el concejal de medioambiente por trabajar en la misma empresa que es la que se dedica a limpiar el pueblo, a ajardinar a… FCC para los amigos. Lo mismo termina pagando el más tonto y el fiscal empluma a Antonio y deja escapar a los verdaderos chorizos del lugar.
Más madera. Me encontré un cartel de los socialistas del lugar con una foto lamentable del que pretende ser nuestro alcalde, dios no lo quiera, diciendo que pedían no sé cuantas cosas para Soto y me acordé de la famosa frase de su correligionario Felipe Gonzalez «..y un huevo duro». En breve nueva temporada de fiestas. Borroka bai jaiak ere bai. Toros, alcohol y música a todo trapo y el año que viene elecciones locales a cara de perro entre los socialistas en el poder estatal y los peperos en el poder local desde el 36.

No sé porqué hoy me he acordado que hace años, además de mi trabajo con horario tenía un pluriempleo. Eso ahora solo lo hacen los sudamericanos que trabajan en catorce sitios para poder mandar dinero a casa todos los meses. Yo entonces debía ser moreno porque salía de currar y me iba por ahí a hacer contabilidades, algunas verdaderamente curiosas y que terminaron por conseguir que tuviera que ir a la plaza de castilla a prestar declaración ante la policía judicial; ya os lo contaré.
Una de ellas era una tienda de muebles de un menda con más cara dura que otra cosa y tenía pinta de terminar siendo un buen curro, pero la cosa se torció. El jefe confiaba en mi y me dejaba las llaves de la tienda para que me quedara con mis números hasta que hiciera falta, pero esa tarde me vinieron a buscar y además de números hicimos maniobras orquestales en la rebotica. Nos pillaron y me largaron. ¡Ay! el amor. ¿o sería el sexo?Lo siento por quién fue mi mentor y hoy es un afamado banquero y al que yo dejé mal con mi comportamiento más guiado por las hormonas que por la profesionalidad, pero qué caramba, luego me enteré de que el tenía otras costumbres sexuales más raras que las mias y no me dio vergüenza ser su amigo. ¿Qué cosa curiosa esta del sexo, verdad?