Puntos de vista

Lo que nos conmueve a cada cual es diferente y así mismo en justa correspondencia lo que valoramos, lo que nos parece que es justo o lo que creemos que nos merecemos a veces es opuesto. No me estoy refiriendo a que gran parte de la población mundial anda más interesada en buscarse algo de comer hoy, que en el agujero de la capa de ozono o que a pesar de la globalización informativa las imágenes de los muertos de hoy en Afganistán a nosotros nos son distantes y a sus parientes le son dolorosamente cercanas. Me refiero, cerrando el círculo de la comparación y aprovechando un poco para banalizar, que personas de nuestro entorno, nuestro nivel social e incluso sin ir más lejos de nuestra familia, parecen vivir en una realidad que nos es ajena.
Todo este previo y otro que voy a colocar ahora, vienen a cuento de un comentario que, al igual que cuando me emborracho he vivido como si ocurriera en una exasperante cámara lenta. Me pasa a veces sin el alcohol o sin marihuana de por medio, me ha pasado sobre todo en algún caso, cuando cerca de mí estaba una mujer con un perfume que me hacía retroceder en los vericuetos de la memoria hasta otras o hasta ella en otros momentos, me pasa muchas veces cuando me están hablando de cosas que no me interesan y mi mente decide volar por si sola y en estas estaba yo esta tarde en mi trabajo cuando un compañero decía: «a ver si hay suerte con la Jurado y no nos jode la serie del Doctor House.» Lamento que el desenlace parezca a la luz de las palabras poco interesante, pero a mi, en ese estado ligeramente alterado que antes os explicaba, me ha parecido una metáfora de la distancia entre los unos y sus próximos. Luego he vuelto a meter numeritos en la base de datos por segundo día consecutivo y a practicar el desdoblamiento que en alguna que otra ocasión he conseguido, de que las manos piquen las teclas mientras mi cerebro piensa, ensueña.