Pescadores

Hacemos un esfuerzo ímprobo para nada y esto último, para nada, es lo que realmente agota, desanima, nos roba el alma, que eso creo yo que debe querer decir la palabra en cuestión. Y ¿sin alma, quién es capaz de asombrarse de la belleza o de inmutarse ante la injusticia? Todos los días salen los pescadores senegales por si fueran capaces de traer algo a casa y vuelven con el magro fruto que el mar se deja arrancar, hasta que deciden salir a pescar una mañana más lejos que de costumbre en busca de un lugar donde el esfuerzo tenga recompensa y se presentan en nuestras playas y nos miran a los ojos antes de que les devolvamos a una tierra que solo espera de ellos sus huesos.