Jueces

Dice Saramago que una palabra no es poesía, que lo que la hace poética son las que le acompañan. Tiene razón, no toda, pero si parte. La poesía es una alquimia especial, una matemática de las palabras que hace que cada una de ellas, su posición, sus relaciones conviertan unas frases en algo más, en oro, en una ecuación perfecta. La lluvia no es poética, la de tus ojos cuando me escuchas si y eso es mágico; lo dice un poeta.
Roto el tripartito, acusado Zaplana de comisionista (broker, cuando es legal) y recién dimitido el delegado del gobierno en Madrid, la política esta en su fase álgida. Las elecciones se juegan en los minutos de la basura que dicen los Italianos, esos minutos finales en los que si se desconcentra el equipo, te marcan el gol fatídico; cuatro años son demasiados para la mayoría de los votantes y esto lo saben los partidos políticos; ¡qué se lo digan al PP! que en dos días perdió lo que creía ganado y aun no se lo cree.
En la justicia criminal no es absolutamente necesario que las cosas estén claras ante el juez para que este, normalmente esta, decida si eres culpable o no. El convencimiento del magistrado es suficiente, por eso lo de Zaplana está claro, nadie dice que le haya visto coger las comisiones pero es verosímil, así que culpable, o lo de los policias que han sido condenados por un juez, que como la mayoría de los jueces que yo he conocido tiene pinta de ser muy malo, no perverso sino parcial, como la mayoría. Los jueces españoles son tan malos como los periodistas, que ya son bastante cutrecillos. No digo esto en comparación con los jueces alemanes o los americanos. No tengo ni idea de como son los jueces belgas y por eso no los comparo con los españoles, pero estos son muy malos, altivos, despreciativos, lentos, parciales, mal preparados.
Soy firme partidario de elegir democráticamente a los jueces, creo que al menos tendrían que rendir cuentas, los de ahora ni eso, si lo hacen mal, cosa frecuente, nunca pagan sus culpas. ¿Quién les va a juzgar?