Vociferando

Nada se escapa a la atenta mirada del humorista, por eso los late night son programas de humor o casi y en muchos de ellos, en todos, se dan noticias sobre la actualidad. La realidad es como para descojonarse o lo contrario que en esto del humor como en el amor los contrarios se encuentran tremendamente cerca y el cabreo o el dolor son parejas inseparables. El Koala triunfa con su canción Opá viacé un corra o Soy capaó y el personal se muere de la risa con Torrente. Yo prefiero Cálico electrónico pero lo que es cierto es que el humor triunfa, se busca, se desea. Es un síntoma como diría el doctor House, que goza de un share que te pasas para lo que se estila en CUATRO, con su ironía extrema, un síntoma que nos oculta algo y nos convendría saberlo.
Felipe González le dijo ayer al loco de la colina que este temita que los españoles tenemos entre manos de saber que es lo que somos debe ser importante por el tiempo que llevamos discutiendo, guerras incluidas, sobre él. Estaba Felipe engolado como le es propio, pero destiló algunas gotitas de reflexión acertada y nada de mala baba, lo cual se le agradece. Él dice que lo de España se entiende bien desde América y yo digo que se entiende desde Rusia y desde Bombay y desde cualquier sitio en el que podamos tomar distancia. No es una reflexión de altura, pero no por eso es incierta. Igual que cuando Juan Mari Bandrés nos decía a sus pupilos que el nacionalismo se cura viajando. No siempre, pero es buena medicina. Lo que nos aturde a los españoles no es que tengamos posturas encontradas, sino que las medimos vociferando y así no hay quien se entienda.