4 millones

Yo empecé este blog con la idea de escribir con sentido del humor sobre el mundo, la política, mis cosas y mire usted por donde me encuentro dos años después que la cosa continua y que ni hay tanto humor ni tanto mundo ni nada de lo previsto. La primera impresión es que no soy persona con capacidad de planificación, o a lo mejor si y lo que me pasa más bien es que me dejo llevar por el entusiasmo o por último y más probable que me aburro como una ostra si tengo que hacer lo mismo cada día. Da igual. Lo importante es que cada día vengo a la pantalla de mi ordenador a escribiros algo y aunque no siempre lo consigo siempre lo intento. Fidelidad es la palabra que define esta actitud mía y os puedo asegurar que no es mi fuerte.

Se celebran 20 años desde que un equipo de operación del grupo IV de la central nuclear Lenin de Chernobyl hiciera saltar por los aires el reactor y contaminara media Europa con una nube que aun hoy no queda muy claro a cuantas personas ha matado. Al calor de la celebración se aviva el debate sobre si la energía nuclear es chupi o por el contrario es la reencarnación de todos los males del mundo. Para los que hemos trabajado en el terreno ni lo uno ni lo otro pero para no ser un cobarde, me decanto porque trae más males que alegrías.
Los argumentos permanecen inmóviles desde hace 30 años, de un lado el peligro que refleja estupendamente el accidente de la central soviética (del accidente de Harrisburg -EE.UU- no se dice tanto porque no sea que alguien saque los pies del tiesto y piense que esas cosas también pueden pasar en el imperio) y del otro el ogro a que cerrar las centrales suponga la vuelta al pleistoceno.


Los populares han presentado unos 4 millones de firmas contra el estatuto catalán lo que a todas luces es un fracaso de tomo y lomo teniendo en cuenta que sus votantes en las pasadas elecciones fueron más del doble. En todo caso el número es alto y la pena que tienen los popus es que tanto esfuerzo y tanta firma es ahora mismo casi contraproducente. Lo dicen las encuestas, lo dicen los voceros de la corte y se susurra entre bambalinas en las redacciones: Rajoy huele a Joaquín Almunia. ¡Viva el próximo comisario español de…

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