Los guiones previstos

El cacareado proceso de paz se tambalea. Apenas unos días después del alto el fuego, en Navarra se ha producido un nuevo atentado y como un resorte algunos han disparado la voz de alarma y le han pedido al gobierno que pare el proceso. ¿Qué ha de parar el gobierno? En la política hay algunas rutinas escandalosamente manidas, ensayadas y lo curioso es, cómo siempre hay quien se adapta al papel de la representación, como si hubiera estado ensayando años su entrada en escena: El terrorista díscolo, el derechista que salta a la mínima… El guión conocido. Así que tiempo al tiempo que al final, como todos sabemos, el mayordomo es el asesino.

Me cuentan de una historia de amor, de cuernos, de trios, de iglesia y de machismo. Y no deja de sorprenderme que hay cosas que no las cambia ni la caida del muro de Berlín, ni las bodas gays ni cristo que lo fundó, que decía mi abuela. Sucintamente el trio lo componen, como no, una morena y una rubia y el varón inconstante que amamantado en los pechos de profundas convicciones católicas ha descubierto a la postre que los placeres prohibidos son los verdaderamente deseados y que una vez descubierto, como el tiburón ante la sangre, el instinto se supera a si mismo.
La esposa, drogada por los especialistas, incrédula, aun no sabe si matar o morir, la otra, la mala no ha tenido el atrevimiento de mirar su futuro en los ojos de la esposa y él, convencido de su superioridad mental ha intentado convencer a las dos, que el trío es el número redondo de la cábala.
Error de frenada, salida de la chicanne y destronado el varón se ha tenido que ir de la casa conyugal pero vuelve de tanto en cuanto por si su amada ex-esposa le puede librar de la fatigosa colada que la otra aún no se hace cargo.
Pintan bastos para todos por salirse del guión.