Victoria

Necesito una victoria, resarcirme de la mala racha, triunfar, un éxito rotundo, un golpe de fortuna y lo necesito rápido, antes que la moral se derrumbe, antes que la ceja tantas veces golpeada se rompa y sangre y el árbitro enérgicamente detenga la pelea.
Necesito una victoria, más que comer, como el ludópata necesita ese número esquivo, necesito ganar para sentirme con vida, para que no me parezca que casi todo fue un error y que el rosario de las equivocaciones era fatídico.
Necesito una victoria, aunque sea después de muerto, como el Cid en su caballo sobre las ordas de infieles. O eso, o que alguien me ayude con las heridas, me pase el tubo por la nariz para despejar mi abotargada mente, necesito que alguna mano, da igual de quien, me acerque un algodón empapado a la brecha que nubla mi vista de rojo. Necesito una victoria o que la derrota final no me pille solo.

Hoy nos han «¿jaqueado?» la web de Redverde. Estamos felices. Ha sido un grupo anticastrista de EE.UU que denuncia que en Cuba no hay libertad en Internet. Cuando a uno le persiguen los anticastristas es que tiene audiencia, y eso nos ha animado. La lástima es que lo podían haber dicho en la porpia web porque no censuramos los contenido, pero ya sabéis, mola más entrar a patadas que por ley. Hablando de entrar a patadas, los trabajadores de TVE se han cargado un informativo por sus problemas laborales. Me estaba yo acordando de cuando TVE en manos del PP llegó hasta las más altas cotas de bajeza y pensaba ¿donde estarían estos luchadores sindicales?


Ahora José María estará oyendo a Fito en Munich, velando armas para venir a España en semana santa, y Cristina me manda recuerdos via tienda esperando verme en mi viaje a Málaga, viaje que tendrá parada en Córdoba para que mis hijos puedan vivir una de las mezquitas más hermosas del Islam.
Recuerdo ahora el llanto de María la noche que entramos en la Alhambra. Tanta belleza le deja a uno desarmado. Y en ese viaje voy a disfrutar como nadie pueda imaginar de María y Jose, de sus hijos, de sus hermanos y familia. Para todos mis amigos, los que veré estas vacaciones y los que aun me queda por veros, un poema de otro músico que os recomiendo:
Tengo la vida que desee
o al menos quiero pensarlo
una montaña de amigos
un pueblo al que amo
y tiempo para pensar
o encapricharme de una mirada.
Y bien
de que me sirve el invento
será que uno no siempre se engaña a voluntad
porque la angustia sigue por dentro.