La mala educación

En mi pueblo ayer hubo pleno. Nada demasiado grave, temas de gestión casi todos salvo uno relacionado con el territorio que, como no, terminará por beneficiar a los «entornos» del poder. Lo más relevante es que los miserables se dedicaron a hacer gala de su mala educación para hacer de menos al concejal de los verdes. Luego los ciudadanos se preguntan porque la política es tan sucia. La respuesta es sencilla: cuando los ciudadanos que se preguntan eso se meten en política hacen lo que critican.

Los dos grandes de la política española se han reunido hoy. Buenas palabras, valoraciones positivas, alto el fuego, no el de eta sino el de los dos partidos que aparentan dejar a un lado las artillerías. Ya veremos, y en esta como en la otra tregua seremos cautelosos, que como en las situaciones tensas, siempre hay alguien que pega un grito y produce la estampida.


Nos escribe a la tienda un valenciano que dice que abre un bar este fin de semana y que quiere que le mandemos guaranitos para tener alternativas a la coca-cola. ¡Desde luego! y allí van para Albaida, Valencia un par de cajas de guaranitos a ver si la clientela acoge el gesto con valentía o se arrugan a las multinacionales. Por lo demás la tienda se abre paso, despacio, y constatando que la gente que se acerca y compra está generalmente muy concienciada y se mueve fuera de las grandes ciudades.