Cubículo

Un niño se tapa la cabeza con un cubo, de repente se siente en otro mundo, aislado y dueño de la situación. Su voz resuena extraña en el cubículo y el niño trasciende a si mismo, se cambia por otro y finge ser el único ser habitante de la galaxia. Corre por su habitación y de pronto el cubo y su cabeza dentro, tropiezan brúscamente contra la pared del cuarto. Dentro de su cubo, solo, magullado, un niño llora desconsoladamente porque todo lo que amaba, lo que controlaba se ha vuelto doloroso para él.
Cuevas se ha despachado a gusto contra el gobierno, contra Zapatero, contra los vascos, contra los catalanes. No ha dicho nada de los comunistas ni de los masones, pero estoy seguro que si le hubieran dado cancha, alguna perla nos hubiera regalado.
ETA atenta contra falange en Santoña, patria chica de Carrero Blanco y nos recuerda dos cosas: que ETA existe y que falange existe. La semana en este sentido ha sido funesta pues nos ha traido fantasmas del pasado, inculidos los muertos el 11 de marzo. El 11 de marzo muchos españoles lloramos. Dos años después solo unos centenares siguen llorosos cuando el Juez del Olmo les dice que no les conoce, que no son afectados. Algunos para matar la rabia se han ido al cementerio a poner flores en la tumba de su hijo o de su mujer, o de su amigo. El juez del Olmo lleva dos años investigando lo que paso el 11 de marzo y todavía no sabe quienes son los afectados. La sensación que tenemos es que el juez del Olmo es un inepto, pero seguro que nos equivocamos, que no sabemos nada y que nuestra democracia se asienta sobre pilares como esto o como el jefe de los jueces al que no le sale de los cojones pasar por el parlamente a explicarse. El no ha sido elegido por los ciudadanos, así que poco o nada tiene que decir a sus representantes. ¿Cuando podremos los españoles elegir directamente al gobierno de los jueces?
Una semana aciaga, salvo que los árboles revientan para florecer y la naturaleza se abre paso con una fuerza digna de mejor escenario.