En un mundo estrecho

Orten Lewis camina despacio, con cuidado de no resbalar y caerse en medio del parque ante la mirada del resto de paseantes. Se le nota que no está habituado a andar sobre un camino helado en el que unas mujeres encorvadas, muy de mañana, han vertido una mezcla rojiza de arena y sal. Aparentando seguridad, aplomo, bajo un cielo que se acerca tanto a la tierra que apenas deja sitio a las personas, Orten no sabe que su condición de extranjero va a ser fundamental para salvar la vida del pequeño Yuri, pero es que la vida se dispara o se detiene sin que nada nos avise de sus razones.