La tonta del bote

Me llaman desde el cabo de gata donde unos amigos disfrutan de unos días de vacaciones estupendos. Playas con posibilidades para el nudismo, buena temperatura, en fin un pequeño paraiso por ahor inalcanzable, mientras por aquí vuelve la lluvia, por fin y el día está tristón, plomizo y lluvioso. Esto de sentirse más o menos deprimido con el tiempo va por barrios, y aunque ya nos han explicado los científicos que el sol produce algunas hormonas que tienden a levantar el ánimo cada uno tiene sus propios biorritmos. Hablando de biorritmos veo a Bush visitando paises con dictaduras militares, armas atómica y demás parafernalia propia del eje del mal y sin embargo va dando discursos sobre lo amiguetes que son estos dictadores. Pakistán es con la visita de Bush un buen ejemplo del cinismo global del imperio.
La vejez es malísima y en soledad debe ser destructiva, además hay idiotas que para hacerme daño a mi se tiran contra quien ellos consideran que es mi amigo. Me da la risa, por el desconocimiento de la susodicha tonta del bote que oye campanas y sin saber donde suenan me tira piedras contra el tejado de mi enemigo. Esto es para partirse de risa si no fuera porque encierra el venenillo de la amargada en cuestión.