Cyberborreicos

Creo que Freud ya habló de la fuerza de curar de las palabras y cabe entender que de la fuerza de enfermar por oposición. Sus discípulos psicoanalistas aferrados a esta convicción las usan con el objeto de conseguir que el enfermo mejore y aunque no siempre lo consiguen, no están exentos de éxitos. Yo lo tengo comprobado, las palabras curan y enferman y seguro que usadas como dardos, matan. Si además están escritas la cosa aumenta, por eso los libros son mágicos y esto de internet resulta tan adictivo.
A estas alturas de la perorata mis amigos de la red, morbosos de zafios insultos, leen estas líneas a ver si hablo de ellos, si les vulevo a calificar o insultar, que eso depende del bando en el que te coloques y a tragar bilis.
La bilis se produce de forma natural pero a veces también es la excreción de la mala hostia. Hay personas muy biliares y entre los compis conozco a más de uno. Pero esto no es lo importante. Lo importante es si han llegado hasta aquí en la soledad de su salón, o de su amigable currelillo de probo funcionata y ya están pensando «este cabrón se va a enterar…» Yo creo que si, que han llegado, porque las palabras cautivan, ¿hablará de mi? ¿me insultará otra vez? ¿dirá cuando me acosté con aquél? Como en el gag de Les Luthiers «…hasta el final usted no sabrá que el asesino es el mayordomo».
Cyberborreicos, ese es el adjetivo que se me ha ocurrido cuando pienso en ellos, bueno, se me han ocurrido otros, pero hoy mi regalo se acaba en este, para darles cuartelillo y que escupan fuego un rato más. ¡Qué sensación más curiosa esta de ser el centro de las iras, el objeto de la furia, la diana del dardo ponzoñoso! ¿servirá esta terapia para curarles de su adicción? ¿hará que los adjetivos escritos con cálculo para herir les sanen? ¿Seguirán entrando al trapo como auténticos miuras? ¿Acabarán como es historia y ley en su redil matando al enemigo interior? ¿Les subirá su saldo de puntos vodafones por llamarse tanto entre ellos para acabar conmigo? Estoy en ascuas y eso que mi administrador de SPAM me evita de leer la mayoría de la basura.
Ya es el final, ya podéis odiarme con tranquilidad pues hasta mañana os toca a vosotros mis queridos cyberborreicos.