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La ONU dice en un informe que la situación de los ¿casi 500? presos de Guantánamo es ilegal, que los EE.UU deben cerrar el centro de tortura y liberar a los presos o juzgarlos en tribunales imparciales. ¡Menudo notición! La ONU ha tardado dos años en decir de manera oficial lo que todo el orbe conoce y piensa. Esto me recuerda a una profesora que tuve en sociología que nos explicaba que la sociología es la ciencia que intenta definir lo obvio. Pues en la ONU debe haber mas sociólogos que otra cosa. Y además lentos.
Hablando de todo un poco, todo esto se produce en un enclave militar estadounidense en territorio de otro pais, pero ojo el malo es Sadam y los terroristas son musulmanes.
Estoy metido en una lista de correo de ex-compañeros del partido que andan muy enzarzados con el debate marxista sobre las iglesias y el progreso y los musulmanes y …. Lo leo de pascuas a ramos por aquello de que yo nunca fui un marxista muy leido y porque me aburre un montón cuando los izquierdistas de salón se ponen discutidores. Lo que si me hace gracia es que materialistas dialécticos de tomo y lomo sean, además, eurocentristas redomados. No sé, no sé, pero lo de la mente humana es verdaderamente sorprendente.

Hoy he comido en el pueblo con mi actual jefe. Nada raro, salvo que yo apenas bajo al pueblo, ni a comer ni a nada y tengo mis razones. Al poco de entrar y sentarnos, en la mesa de al lado se sienta un vecino que saludo a mi jefe y que de pronto se da cuenta de que yo estoy allí. Sorpresa y cambio de mirada. Se ha debido de acordar de cuando iba por los bares diciendo que me iba a dar una paliza por haber denunciado la chorizada que tenía montada con el tema de Gran Hermano. No me ha dado una paliza, debía llevar prisa, o quien sabe, a lo mejor no se ha atrevido.


Fiasco, mañana no hay paella, o si la hay será sin amiguetes. Cosas de sus padres, mayores y enfermos están al cabo de darles un disgusto. Celebraremos sin ellos, pero en su honor, como se merece.


Cae la tarde en el campamento. El sol se oculta tras las montañas y aunque la claridad todavía inunda el valle y es julio, se nota el fresco del rio junto a la pradera. Nos disponemos a arriar bandera. Cansados de un día intenso, descolgamos nuestros uniformes para la reunión del grupo. Carreras, formación de un círculo que tiene algo de comunión y algo de parapeto.
El olor del boj se aprecia intensamente mientras el jefe de campamento desgrana lo que pasó, y lo que pasará. Los rostros cansados y alegres, los muchachos apenas aliñados y las chicas de punta en blanco, perfectios uniformes azules remangados.
Los que no consiguieron seguir las consignas del día se acercan al sachen de agua y ofrecen su brazo para recibir la pena autoimpuesta. Ya casi es de noche y la bandera desciende lentamente ante el saludo del círculo. Las cartas, los objetos perdidos y la formación se rompe para la cena.
Vuelta a los cubiles y las tiendas de campaña para enfundarse jerseys y ponchos que nos protegan del relente, coger el plato de aluminio, el poto y los pocos cubiertos que aun conservamos. ¡Es igual! en la cocina hay cientos de ellos que han perdido su dueño para pasar al erario común.
Se acaba el día pero no la jornada y para un adolescente como yo empieza verdaderamente uno de los momentos más intensos. Hoy hay juego nocturno o quizá velada alrededor del fuego donde cantaremos canciones, que pasando los minutos se harán más pausadas, más tristes y hablarán de amor, de amigos, de cabañas en sitios perdidos en la montaña.
La hoguera nos hipnotiza a casi todos y las guitarras van callendo en manos expertas mientras los más pequeños se quedan dormidos y Akela va recogiendo a su manada. El campamento es el silencio. Un silencio capaz de expresarlo todo y allí en el círculo de la hoguera, apoyado contra mis amigos, enfundado en mi poncho de tela áspera, cantando, soñando, disfrutando, pasé noches hermosas que marcaron fuertemente lo que entiendo por felicidad.