La paella

La radio hoy por la mañana me hacía caer en la cuenta de hasta que punto el cambio climático ha ido calando en nuestro subconsciente. Decía el periodista como introducción a la información meteorológica: «por fin vuelve el invierno» y a la vista de los resultados lo que realmente ha ocurrido es que tenemos un día primaveral en el sentido más profundo de la palabra, es decir, un día cambiante, con nubes, con sol radiante, con lluvia. La pérdida de las sensaciones climáticas se va instalando. El Sahara, más concretamente los campamentos de Tinduf están anegados. Acabo de recibir de Sodepaz un llamamiento para enviar ayuda a los refugiados del Frente Polisario que malviven desde hace décadas en aquél rincón oscuro del desierto. El Sahara inundado y el invierno en la sierra de Madrid en mangas de camisa.
Mi amigo Jose después de unos años de paro, en principio sabáticos y en los últimos tiempos, menos queridos, acaba de encontrar trabajo para la administración local. ¡Enhorabuena! lo pero es que teníamos un medio negocio juntos con las páginas web que ahora veremos como podemos encaminar. En todo caso que alegría cuando las cosas se enderezan.
Me dice Jose María que no tengo razón o más bien que no la tengo en todo o mejor aun, que el no está de acuerdo con mi retirada después del reencuentro con los compas del pasado. Y además leo que en su trabajo de Munich con ese tiempo tan poco agradable del centro de Europa ha pasado un día triste, como su perro, y por un momento pienso si tendré culpa y me disgusta. El tiempo ayuda a calmar los dolores, así que demos tiempo y bálsamo y cariño y seguro que todo andará mejor.
Estamos de amigos y amigos.
No hay quinto malo y el quinto es Luis que me confirma que este fin de semana se pasan por casa el, Virginia y los niños a comer paella. Miro al cielo y dudo si este invierno postcontaminado nos lo permitirá en la calle o tendremos que refugiarnos bajo techado. Es igual. Una paella es un círculo mágico donde conjurar, un caldero alquímico, un matraz para que lo que estaba destinado a vivir separado termine unido, así que dentro o fuera tendremos que oficiar la liturgia.