Marcha atrás

He durado poco. Cada vez me resulta más frecuente sentir el rechazo de los demás y cada vez tengo más claro que el origen soy yo. Me lo dicen todos, me lo dice mi mujer y resulta evidente para todos. Yo lo que siento es rabia, mucha rabia, pero no tengo forma de cambiarlo, de cambiarme, así que no me queda más remedio que acostumbrarme y aprender a vivir con la sensación de ser raro, de no cuadrar, de producir urticaria.
El mensaje que recibo es que las actitudes proactivas no son bienvenidas, es mejor no implicarse, no dar consejo si no te lo piden, no ofrecer tu casa si no es absolutamente necesario. Es más práctico ser cicatero y de verdad que utilizo la palabra buscándole un sentido no peyorativo, explicativo, clarificador.
Les decía a mis amiguetes de la infancia que me daba miedo mirar por el retrovisor y en eso tenía toda la razón porque cuando uno ha construido huyendo de lo que no le gustaba, la mirada hacia atrás no puede sino traer espectros de un tiempo peor.
La víctimas del terrorismo le dicen al gobierno lo que tiene que hacer. Más bien le dicen lo que no tiene que hacer y en esa actitud se arrogan un derecho que no tienen. La víctimas del terorismo de ETA dicen que no se puede cambiar la paz por los presos, las víctimas del terrorismo nos exigen al resto, a la inmensa mayoría que no pactemos la paz a cambio de concesiones políticas, aunque nadie ecplica que son las concesiones políticas, las víctimas del terrorismo no nos explican entonces que se puede negociar, cual puede ser la contrapartida y no lo hacen porque no pueden, porque lo que no quieren es que se negocie con quién les mutiló, con quien les dejó viudas, con quien mató a sus hijos. Las víctimas del terrorismo son comprensibles humanamente pero quien se vale de ellas para presionar al gobierno es un canalla que lo único que quiere es que ETA no acabe estando la izquierda en el poder y las víctimas del terrorismo se dejan mecer en esa cuna y nos obligan a decirles que no, que no queremos lo que ellos quieren y que preferimos la paz pagan do un precio.