Retorno al futuro

Algunos tenemos la dificultad de ser insomnes. No es nuevo. Ya en mi
etapa de lobato odiaba las noches, las tiendas y los sacos de dormir y sufría aquellas noches de tormenta con las patatas pinchadas en laspuntas metálicas de los mástiles de nuestras tiendas como si fueran laúltima. Sin embargo estuve años durmiendo en tiendas de campaña; el resto, la compañía de todos vosotros compensaba la tortura. Al grano. Algunos por las noches se nos pone el cerebro como el de un búho y solamente podemos vigilar, así que yo esta noche me he dedicado a leer todos los mensajes de la lista de correo. Las bienvenidas, las disquisiciones sobre el arte y la vida, lo enamorados que estábamos unos de otras o al revés, el estatuto catalán, las nseminaciones artificiales, las otras.
Me identificaba con un correo que enviaba Eles en el que se preguntaba, de alguna manera, si se podía permitir el lujo de volver al pasado sin resultar perjudicada y tras reflexionar sobre si su presente era firme, agradable, confortable, pensó que si, que la nostalgia, el recuerdo no le iba a mermar sino a aportar, y alguien, no sé, Ramón, o Mavi (que preciosidad de nick) o quizá fuera Almudena, ayer me espetaba que ¡ya era hora! de pasarme por la lista después de tantas invitaciones que se nos había hecho .
Es verdad, no era casual la renuencia, porque de las muchas formas de vivir que nos es posible afrontar, yo me he dedicado con cierta maña a construir a base de huir de lo anterior y onjugando esto con una memoria frágil, no por la edad, sino por la necesidad de mantener la estima alta, la mirada por el retrovisor resulta siempre inquietante.
Lo que pasa que no siempre hacemos lo que queremos o mejor dicho casi siempre hacemos lo que no debemos y solamente hace falta que las circunstancias sean las propicias, o como dice el cursi de Coelho, que el universo conspire a tu favor, para que, en mi caso a una invitación de Ángel Barcia, quien fuera mi jefe de patrulla en los Halcones (¡Cazadores!), me uniera. Luego las fotos, el pelo erizado, los recuerdos, los nombre y las caras, las caras sin nombre, los apodos, una lagrimita, más fotos, más recuerdos, un dolor inexplicable, la imagen de una tribu india consagrando la unión de todos, más mensajes, un café tibio, recuerdos, recuerdos, olvidos intencionados, agujeros negros en la memoria, más fotos, ahora sí, una llantina imparable, la
sensación de haberme equivocado, la contraria; me hace falta otro café y está amaneciendo, así que he tenido que escribiros todo esto para disculparme por tardar en volver a casa y agradeceros la paciencia.
Después de todo quizá no se trate de volver al pasado, ni al estilo de Nietzche del eterno retorno a lo idéntico sino más bien que la tuerca ha dado una vuelta más y ahora me toca ver las cosas desde esta espiral, pero desde un poco más arriba, ¿o desde un poco más abajo?.

Por cierto, hablando de niños, el mio me pregunta si el cocodrilo que se comió al capitán garfio era gigante.

Besos.
Paco
Escrito esta madrugada para mis amigos reecontrados


Os lo dije, cuando ha bajado el ruido ha aparecido ETA. ¡Qué asco! GORA EUSKADI ASKATUTA