Bilis

Una vez que he apurado hasta el final el vaso del odio, ahora solo el sabor de la bilis me queda en la boca y un frio seco, áspero y desagradable. Ya solamente me queda esperar a que el cuerpo reaccione, se estabilice y emprenda el camino para olvidar el cólico. Lo malo es la cabeza.
Mi nuevo trabajo es estresante pero da gusto. Hacía años que no era un asalariado.