Aquel trueno, vestido de nazareno

Escribo estas líneas con esa sensación que creo deben experimentar aquellos que saben que la censura va a cerrar su periódico en breve y me imagino las sensaciones de los periodistas del tardofranquismo y principios de la transición cuando se sabían perseguidos por el agonizante régimen del dictador.
Como escritor vuestro que soy, os debo una explicación.
El lunes de esta semana me dirigía yo a mi trabajo con el firme propósito de hablar con mi socio de lo que era una evidente mala relación y me encontré con la cerradura cambiada y la imposibilidad de acceder a mi empresa. Pablo Carretero, a la sazón socio y antiguo compañero de fatigas políticas me castigaba así por no haber secundado su campaña de acoso y derribo al nuevo concejal de los verdes de Soto del Real. Trapisondista como es él ha querido hacerse con el partido y lo que aún tiene más importancia con la página web www.verdes.info que un servidor de ustedes creó cuando el susodicho pícaro ni siquiera sabía lo que era la política. No lo ha conseguido, ni lo va a conseguir, pero mientras tanto trata de acoquinarme. Dicho y hecho, como no me doblego me arroja a las fauces del paro laboral a ver si matándome de hambre me arrastro y como decían en el barrio, por las buenas soy cojonudo pero si me tocan la cara, no respondo. Así que una vez que Don Pablo ha vaciado la empresa de dinero, ha impedido mi entrada y me extorsiona para ver si cedo, temo que en cualquier momento esta página mía que se albergaba en el hosting de la empresa que fue de ambos, desaparezca.
Volveré y os aseguro que lo haré con más mala leche de lo habitual, cosa que en mi ya es peligroso, así que si desaparezco unos días no os preocupéis, ya encontraré donde albergarme y resistir. Mientras voy escribiendo las andanzas del ex-concejal para que los vecinos sepan el pedazo de político que tienen entre ellos.
Parado y cabreado tengo ahora bastante tiempo libre, parte del cual ando utilizando en llevar a mi padre al hospital donde le acaban de operar de un ojo. He pasado cientos de horas en los hospitales. Hay algo en ellos que me resulta familiar. Sea. A partir de la semana que viene voy a ver si me busco un nuevo trabajo o si me dedico a vivir de mi mujer y de una puñetera vez empiezo el libro que tengo en la cabeza, ahora que primero me tengo que quitar de encima el mal rollito del tarambana de mi socio. Os contaré.