Os quiero

Solo me emocionan los libros. Quizá las películas también, pero menos. La vida lo único que consigue es irritarme o en el mejor de los casos apasionarme, pero solamente siento cuando leo y me descubro en cada personaje, en cada aventura, en cada pareja de enamorados.
Estoy pensando en los firmes propósitos para el año 2006. El primero, el más acuciante, el único realmente que debo plantearme, es acabar con la infame costumbre de elaborar firmes propósitos. No han lugar. No se pueden cumplir y terminan disminuyendo aunque solo sea mínimamente nuestro exhausto caudal de autoestima. No nos merecemos esfuerzos titánicos para nada, es más útil discurrir la vida como un simple piraguista de aguas bravas, intentando pasar por la puerta si es posible y en lo demás procurando simplemente no volcar, o si lo hacemos estar atentos para llenar una bocanada que nos permita aguantar esos instantes interminables que pasaremos debajo del torrente, tener oxígeno suficiente para pensar, allí boca abajo, aguantando el aire, si debemos palear vigorosamente hacia la izquierda o la derecha, nuestra izquierda o nuestra derecha que será la contraria para el resto de los mortales. Hacía arriba no hay futuro, solamente hacia abajo es posible que nos encontremos un remanso paradisiaco en medio de verdes laderas.
Ese será mi propósito para el año 2006 y para vosotros mis lectores escondidos, agradecidos, críticos, preocupados, desearos que la vida sea un torrente breve y un remanso eterno, no como la realidad, porque aguantar estos relatos lechosos y tristes tiene mucho mérito y como sé que de vez en cuando echáis un ojo aunque nunca o casi nunca unas letras, deciros que me acuerdo de vosotros y como dicen los cantantes cursis, a vosotros, mi público, el que las e-candilejas no me dejan ver y al que tanto debo, os quiero.