Pelea de barrio

Me decía María que para tener un blog hay que tener algo que decir. Tiene razón, como casi siempre y a mi me pasa poco a poco que no me quedan cosas que contar, o sobre las que opinar. Siempre he tenido presente la frase de Machado que decía que quien estaba de vuelta de todo es que nunca ha ido a ninguna parte, así que estoy preocupado.
La cena con Pedro y Maribel, estupenda, por la compañía, por el cava que al final no me dió acidez y porque no esta mal comprobar de vez en cuando que se cocina por ahí, sensu estricto. El restaurante La cocina de María Luisa cuesta más dinero que lo que vale y ofrece unos cuantos platos a base de setas de las que probamos las de cardo, muy buenas y unos nízcalos, que como siempre no defraudan, aunque no consiguen llegar al nivel de otros hongos. También merece la pena probar la caza y un bacalao superior.

La bronca del PP arrecia pero ahora que ando en temas de futuros y de opciones me parece que es absolutamente bearish. Oso durmiente, cotiza a la baja. Los que no cotizan a la baja son los fanáticos de la COPE que han conseguido lo que querían, alguien que se les enfrente, que les desafíe. Ningún extremista es nadie si no encuentra su alter ego, su extremo opuesto que lo envalentona y lo engrandece. ERC en primera línea y algún que otro diputado como Iñaqui Guardans se han decidido a la pelea barriobajera. Se cruzan cartas e insultos, se amenazan, esto lo hace más la COPE que a la mínima manda unos mensajitos en plan Don Corleonne, que asusta. Al calorcillo de las patadas en los huevos la audiencia crece, pues que yo sepa una buena pelea de patio nunca ha dejado impasible al respetable. Se vaticina una fuerte subida de los oyentes del Ayatolá de las ondas – Luis del Olmo dixit- lo que seguramente proporcionará gasolina al fuego que algunos vienen alimentando desde hace meses.


Siete bombas de ETA y un etarra capturado. Está claro que la negociación sigue viento en popa, en cualquier momento se espera el intercambio de embajadores y las palabras. A ver si hay suerte y en los prolegómenos no muere nadie, que esto de los petardos siempre es comprometido, aunque bien mirado qué más podría querer el PP que un buen muerto que arrojar a la cara a Zapatero.


Jordi Sevilla ha pactado un puñado de normas para hacer que los hombres, funcionarios, eso si, tomen más días por paternidad que los dos que hasta ahora tocaban y que apenas daban para efectuar el registro del neonato, no fuera que luego no se pareciera. Recuerdo cuando nació mi hija María, que lo hizo por cesárea gracias a que el ginecólogo tenía interés en acabar pronto aquél sábado, me tocó dormir una semana en un sillón de la clínica entre idas y venidas al registro y al trabajo. Aquello fue en 1992, un mes de noviembre en la que apenas quedó agua en el cielo cuando sacamos a la criatura en brazos.