Sindicalistas en Zimbawe

Esta ha sido una semana extraña, agridulce, como esa salsa que los restaurantes chinos de europa ponen en el cerdo. Por una parte he visto como después de muchos años de aguantar a un concejal borroka del PP le hemos pillado en un marrón que si la injusticia no lo remedia creo que acabará con su carrera política y de paso dejará al PP local con menos alas. Ojo, ya se que había dicho que había dejado la política, es verdad, y así es, pero este caso roza lo personal y mis ex-compañeros de partido me han pedido el favor de que interceda por ellos ante algún periodista de la época en la que yo era concejal y no tenía ni partido ni medios y aprendí que hacer migas con los plumíferos era un arma mortal.
Llamé a mi amiga Raquel que en la época en la que yo era concejal, allá por el 95-96 estaba de meritoria de la agencia EFE y que ahora es reportera de prestigio en la cadena SER y le hice de garganta profunda. Parece que el tema saldrá en los medios. Ahora solo hay que medir el mejor momento para que el torpedo pegue en la línea de flotación. H2-hundido.

Por ahí lo dulce, lo agrio ha venido de aguantar la tormenta religiosa que se nos viene encima con la maldita educación. Estos socialistas siempre hacen lo mismo, templar gaitas con la iglesia para no tener problemas, y luego aguantarse con las tortas que les dan los obispos. Y la vicepresidente peregrinando a Roma. Me cago en dios una y mil veces.


Hoy hace un año que murió Arafat y podía hacer cien, nada ha cambiado sustancialmente en el territorio donde nació el mismo Jesucristo hace unos miles de años. ¿Qué será de la viuda de Arafat? ¿Dónde vivirá? ¿Qué habrá hecho con el dinero? Estas y otras preguntas de menos enjundia son la que me vienen a la mente en su primer aniversario.


He visto a Mohamed Alí (Antes Cassisus Clay) recibir una medalla de Bush y hacerle el gesto de llevarse el dedo a la cabeza significando que estaba loco. Siempre admiré a este hombre y ahora más.


Aumenta el temor por la situación de los casi 200 sindicalistas detenidos el miércoles en

Zimbabwe por el régimen de Mugabe, debido a que efectuaron una protesta contra la pobreza. Entre los detenidos hay 5 mujeres con bebés y otros 20 de los detenidos tienen VIH/SIDA y se les ha denegado acceso a la medicación. Aún no se han presentado cargos contra ninguno de los detenidos. Os paso esta noticia para que le deis vueltas al coco sobre si la lucha de clases está viva o es un vestigio del pasado. La completa la podéis leer en Red Verde