El Pisuerga y los presupuestos

llueve a jarros y no es del cielo. Los powerpoint anticatalanes, la COPE, los anuncios del PP son, no una lluvia fina que decía Aznar, sino un chaparrón de tomo y lomo. España se rompe por las costuras o está preocupada por las notas del niño, según la mirada que queramos tener.
Leia hace poco, o lo oía en la radio, si, ya me acuerdo era un reportaje en televisión sobre Cernuda, en el que manifestaba que España era un país en el que a veces te sentías incómodo. A mi me pasa. Cernuda vive en Marrakech y no parece sentirse incómodo en un pais dictatorial como Marruecos, es normal, vive como extranjero y los extranjeros no están concernidos por lo que pasa en el país, sobre todo si ellos no quieren. No tengo ni idea de si es fácil ser Sueco en Suecia o Neozelandés en el otro lado del planeta, pero si tengo claro que este es un país áspero, no es amable y que ahora estamos como hace unos años en pleno chirrido estridente.
De todos los ministros y ministras del gobierno de Zapatero se agiganta la figura de Solbes, para mi gusto porque habla poquito y lo que está haciendo no perjudica a los ciudadanos. Ayer se metió con Rajoy que desde hace tiempo se acampana bajo la sombra de Aznar y que se empeñó en recordar el paso del Pisuerga por Valladolid y le halagó como jurista para insultarle como parlamentario, en un movimiento que me recuerda el de los tenistas cuando lanzan la bola hacia arriba para esperarle en la caida y golpearla a más de 200 Km/h. A esas velociadades le lanzaba las bolas un croata a Nadal en el torneo de Madrid de este finde y el nuevo ídolo de Nike tuvo que aguantar el chaparrón como mejor pudo, ayudado por la hinchada local que aplaudia cada vez que el balcánico erraba el tiro. Así somos nosotros, le damos caña al enemigo en vez de animar al de los nuestros.
Los nuestros, por cierto hablando de los pescadores, han decidido que les paguemos entre todos el gas-oil o parte de él y en esto de las subvenciones me encuentro del lado de los liberales, ni un duro en subvenciones.

Sigo en periodo de desintoxicación, de la política y de otros vicios y la verdad es que no me va mal, poco a poco estoy ganando el control y creo que si sigo en este camino voy a parecer una persona seria y normal, de esas de las que no producen sobresaltos en la vida de nadie.

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