Un Otoño caliente

Un Otoño caliente era el pronóstico habitual de los politólogos de la transición. Las fuerzas progresistas, vamos el PC y los sindicatos, preparaban al gobierno de turno un rosario de huelgas, manifestaciones y actos a ver si erean capaces de acabar con el de una vez. Pues en esas estamos, en lo del otoño caliente, aunque esta vez es el PP quien prepara la fogata y reparte los pasquines, eso si, con la inestimable ayuda de la jaula de grillos que es el PSOE desde hace años y en el caldito de cultivo de la más rancia tradición española. Mañana día de España, o de las fuerzas armadas o de la raza, o del Pilar o yo que hostias sé. Me voy a leer Gálvez en Euskadi de J.M Reverte, como previo a Gudari Gálvez que me acabo de comprar y voy a tentar a la suerte evadiendome del batiburrillo.

Nosotros no podíamos ser menos y hemos tenido nuestro propio huracán convertido en tormenta tropical y arreciando Huelva que es al trópico como una banda militar a la música. Será huracán o tormenta grado uno, la cosa es que no ha llovido en Madrid ni para un vaso, eso si, suficiente para que ayudado por las obritas del mister de aquí el follón haya sido de marca la leona. Brutal. En mi pueblo ni charcos, así que mis vecinos de Miraflores de la Sierra están sin agua gracias a la fabulosa gestión del alcalde socialista del pueblo, y esto me indica que lo de las siglas no es del todo aclaratorio para saber si van a ser buenos, como los melones de Villaconejos, que los hay buenos, malos y peores.


Sigo fuera de la política local y sigo bien, aunque tengo que confesar que ando rebuscando en otros niveles a ver si me dan tajo, que yo no se estar mano sobre mano en estos andurriales. Y que conste que duermo más a gusto, sufro menos y todo lo que se espera después de quitarse un marrón, pero como un jubilado más echo de menos los sofocones de la oficina. En lo personal tengo suavizadas las relaciones profesionales una vez que me he quedado presque-solo en la ofi. Ahora con mi socio y sin más intermediarios, parece que vamos encontrando la forma de reducir las paranoias. ¡Qué lástima! ahora que ya he decidio irme con viento fresco.


Temblor en Paquistán y Lluvia en Centroamérica. Esto sigue y va a seguir así por años y me temo que a nosotros nos ha tocado la parte desértica. Hablando de desiertos, mira que somos hipócritas los españoles que hace dos días clámabamos como descosidos que no les dejasen saltar la verja y ahora andamos mirando con lupa a los marroquies que no hacen sino cumplir con las órdenes del imperio europeo con sumisión de portero de discoteca. Hay que fastidiarse.