Síndrome de Diógenes

Hemos recibido la noticia de que la audiencia nacional ha dado su veredicto, ¿se dice así o se dice sentencia? sobre la célula ¿se dice así o se dice grupo? de Al Qaeda en España. El debate ahora es si la sentencia es justa, si es proporcionada, en fin lo normal en estos casos, pero lo que a mi me ha llamado la atención es que hay seis personas que han estado acusadas ¿se dice así o se dice encausadas? acusadas de ser terroristas y resulta que no lo son. Quiero imaginar la tormenta en la que han vivido ellos o ellas y sus familias, el sufrimiento para que ahora solamente se diga de ellos que seis no han sido condenados. La justicia ha hablado y ahora a seis personas solo les queda el silencio de los medios.

Una anciana ha sido encontrada muerta en su vivienda de Madrid rodeada de (sic) «toneladas de basura». Los técnicos nos han explicado que se trata del síndrome de Diógenes, patología que ataca a personas que viven solas y añado yo que se encuentran solas y asustadas, atemorizadas porque algún día les falte lo más importante y en la convicción que lo importante siempre será una cosa, un utensilio, un papel, una bolsa o un resto de comida. Vivir rodeado de cosas inútiles está a la orden del día, en muchos casos es un dato prestigioso de tu biografía, así que el problema no es la acumulación, el problema es otro.


Este fin de semana los deportistas pasivos hemos vivido un montón de grandes competiciones donde el prestigio de nuestro país y por extensión el de todos y cada uno de sus nacionales se ha jugado, bien a toda velocidad en un bólido, a golpe de raqueta o intentando meter una gran pelota en una cesta. El resultado ha sido desigual, como la vida misma que casi nunca nos da un orgasmo completo, máximo, inigualable, se ha ganado y se ha perdido y los españoles que a su vez somos seres humanos nos quedamos con las victorias y olvidaremos las derrotas. El deporte es realmente estimulante, incluso para los que como yo somos deportistas pasivos, que digo que al igual que los fumadores generamos mal rollito entre los no fumadores y les obligamos a hacerse gratis con un cáncer, también seremos víctimas de los avatares de estos genios del músculo, la precisión y la constancia.


En la enorme retransmisión de la carrera de autos de este fin de semana, tele V nos ha regalado una y otra vez la conexión con los miles de aficionados que se reunieron en una plaza de Oviedo, tierra natal de nuestro Fangio particular, y que a la señal de estar en directo botaban y vociferaban demostrando lo felices que eran mientras el periodista ¿se dice periodista? con los ojos muy abiertos y la mano en la oreja para poder oir las instrucciones del regidor nos decía aquello de «hay miles de personas….» Ellos no lo saben, no saben que han hecho el idiota durante horas frente a las cámaras, que han servido de decorado gratuito a los intereses de la cadena y muchos que esa pequeña manía de llevarse a casa uno de los globos que sobraron, con el tiempo, y con la ayuda inestimable de los demás se irá convirtiendo en un síndrome que los sepultará bajo una montaña de cosas inútiles.