Desesperanza

Esperanza Aguirre vuelve por sus mejores fueros, como cuando fue ministra de cultura. Ayer se lamentaba amargamente de que Endesa abandonase el territorio nacional para irse a Cataluña y tres horas después una nota de prensa rectificaba el error, lo que los técnicos llaman un lapsus linguae y que Freud achacaba a los impulsos del subconsciente. Después o antes, no lo sé, dijo con respecto al acuerdo de financiación de la sanidad propuesto por el gobierno, que » a caballo regalado no se le mira el diente» frase ingeniosa, sacada del acerbo popular, que a la par que da la espalda a la postura oficial del partido nos evidencia el nivelazo político de quien es la presidenta de los madrileños, con trampa, eso si, pero presidenta. Dicen los bulos y mentideros que si hoy hubiera elecciones en Madrid, Aguirre daría un patinazo de campeonato y es que se ha metido a politica borroka y no le sale del todo bien. Telemadrid es su buque insignia informativo y tiene a su frente a un tal Soriano, que a parte de sectario, según parece demasiado interesado por las mujeres y mal gestor está consiguiendo que ni los madrileños de derechas vean la cadena local. En mi caso es muy fácil porque no la puedo ni sintonizar pero los que tienen libertad de elección en esto de la tele, huyen presos de pánico al ver lo que se dice y lo que se programa. Esto es coherente porque en una persona tan liberal como Aguirre, ojo para lo que quiere, que con lo de Endesa es un poquito más proteccionista; pues eso que para una liberal de tomo y lomo como Espe la TV pública debería ser algo a extinguir y lo va a conseguir, de hecho ha repartido entre amiguetes las licencias de las TV locales como si fueran cromos y se ha quedado tan ancha. Esperemos que Desesperanza o Doña especulación como la llaman siga por el lado oscuro pues esa será la única manera de que políticos como Simancas consigan ganar.

Siguiendo con los medios, leo que oyentes de la SER se quejan de que el sustituto de Gabilondo sea uno de «fuera» en vez de dar el encargo al segundo de a bordo y parece increible que estos lectores no sepan como funcionan las grandes empresas.


Encarrilo el invierno en una situación que me es conocida y en parte temida. Sin compañeros en la oficina el número de horas que paso en soledad es inmenso, quitando algunos intercambios con mi hijo en el desayuno y a penas cuatro horas por la tarde con el resto de la familia. Poco para un ser humano cuya característica fundamental se supone que es su sociabilidad, así que luego me digáis que soy taciturno, es que no me acostumbro.


Empezó el colegio. 150 € en libros y suministro de material escolar para el «aula» porque el centro no tiene dinero para papelería. ¡Qué vergüenza! y lo peor es que las AMPAS de los colegios, al menos las que me han tocado sufrir se dedican a cosas peregrinas en vez de montar la de dios es cristo por semejante estafa. Los dos grandes partidos andan ahora tanteandose a ver si acuerdan o no una ley educativa que dure. Yo no creo que sea verdaderamente importante que las leyes duren, ni las educativas ni ninguna, sobre todo si son malas, tan malas como las que hemos tenido hasta ahora. Hay mucho interés en que se pacte algo que perdure y lo interesante sería legislar bien, con pacto o por cojones, pero una buena ley. El PP está muy preocupado, sobre todo, porque los catalanes, que como todos ya sabemos por doña espe no son españoles, estudien obligatoriamente historia de España. ¡Qué contrasentido! y ese es su presupuesto para el pacto. Pues estamos arreglados, si eso es todo lo que tienen que decir al respecto seguimos en la misma situación.