Vendavales

No fue tan malo el primer día como cabria esperar. Alguna mala cara y frialdad general en el ambiente, pero nada que fuera tan grave como para sufrir demasiado.
Ayer se me olvidó hablar de EE.UU y el huracán Katerina, o quizá no se me olvidó, exactamante, sino que lo omití por falta de claridad ante lo que siento. De una parte veo a esa pobre gente muerta, hambrienta, sedienta, abandonada por quienes deberían protegerla, en medio del caos más absoluto y asustada por la posibilidad de que uno de las muchas balas que se han vendido en su ciudad termine en su pecho, que no puedo más que sentir lástima y rabia. Pero me acuerdo del país en el que viven , de sus prácticas mafiosas y asesinas, de su empeño por imponer su forma de pensar a todo el resto del orbe, que una cierta sensación de que se ha producidos una cierta justicia natural me parece verosímil. El gobierno de su país les ha dicho que recen, yo no lo haría, yo iría pensando como hacer pagar a ese gobierno sus responsabilidades en el desastre. Me han enviado algunas de las preguntas de Moore a su presidente sobre el tema y acabo de leer la postura del guapo Clooney sobre el asunto, coincido, básicamente y me ha llamado la atención la explicación que hace Clooney de su habilidad para comer rápido, acostumbrado a tenerse que ir de casa de sus invitados porque su padre, liberar-demócrata, no se callaba nunca. El se sentía orgulloso. Espero que mis hijos lo vean también así.
Ayer soñé que escribía un libro, pero esta mañana no he tenido la fuerza suficiente para empezar a poner en el papel ni una sola letra.
Los planes generales, su revisión en casi todos los municipios españoles son los causantes o lo serán de la infelicidad de una gran parte de la población. Ya lo veréis.
Tengo que releer el famoso librito de Erich From y repensar mis conceptos sobre el amor, el sexo, en fin, darle una vuelta a todo por si en algún momento me hubiera equivocado y estuviera arrastrando una conducta errónea y perniciosa en la firme convicción de estar haciéndolo bien. La pregunta fundamental en este caso es: ¿uno es dueño de lo que siente? y ¿si aquello que le mueve, lo que ocupa la mayor parte de sus pensamientos, lo que orienta muchas de sus acciones no tiene sentido? Me voy a dar unos meses para aclararme sobre estos temas, antes de iniciar una cura de desintoxicación.

Me he cortado el pelo, tanto que casi me afeito. Lo hice yo solo en vista de que nadie me hizo caso cuando lo pedí.

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