Final

Se acabó. La máquina que durante meses ha estado funcionando constantemente con un ruido monótono ya no suena. Anoche a las dos de la madrugada mi suegro escogió el último e innecesario aliento. Después decidió morirse, o quizá no. Ahora en mi casa y seguro que en su morada, reina la paz, el silencio y la tristeza.