Ahora por los pobres

Mis ex-compañeros de IU le han escrito una carta al arzobispo de Madrid. El cura si tiene quien le escriba. Como es lógico la carta tiene mala leche y es que no se puede por menos que cabrearse con una iglesia que lleva un siglo encastillada y que solamente ha salido a la calle para ir en contra de parte de nuestros ciudadanos. Por su interés os la doy


CARTA ABIERTA AL ARZOBISPO DE MADRID
Monseñor:
Ahora que la Iglesia sale de los templos con su grey para defender su católico way of life, ahora que la Iglesia, sin abandonar el púlpito, ni las ondas, ni las galeradas, sale a la calle a manifestarse como un ciudadano más pero administrando la gracia de Dios, ahora que ya no queman a los científicos sino que se limitan a corromperlos para que den sermones en vez de ponencias, ahora, muy señor mío, que su voluntad ecuménica parece más totalitaria que universal, ahora me da la oportunidad de recordarle que esos pobres de los que hablaba aquel profeta que ustedes convirtieron en producto ideológico de franquicia son más pobres que nunca y que nos convocan a manifestarnos el 26 de Junio desde Cibeles a Sol, un recorrido clásico, como el del Gólgota, que hemos transitado demasiadas veces por culpa de tanta injusticia, que debería usted recorrer, ahora que ya han salido del mero asesoramiento espiritual y se lanza a las trincheras.
Aquí tiene una, monseñor, justo a la medida de algunas virtudes que ustedes predican: nosotros preferimos hablar de justicia, de derechos pero no nos molestan que pidan lo mismo con ligeros cambios semánticos. Lo que nos molestaría es que no acudieran tan raudamente como cuando la manifestación defiende concepciones ideológicas de una parte de la población contra las concepciones de los demás.
Monseñor, son los pobres los que se manifiestan y ustedes, tan sensibles a cualquier disminución de sus ingresos, tanto que continuamente presionan al Estado para que los mantenga con el dinero de todos o les dé facilidades para realizar negocio privado con un servicio público, ustedes que llevan dos mil años de colectas a sus espaldas, podrán entender la angustia de los que nada tienen. En el Estado Español hay más de ocho millones de personas que son pobres.
Monseñor, está usted invitado a participar en la manifestación. Sospecho que no podrá acudir porque su apretada agenda solo le planifica la defensa de ciertos intereses, el apoyo a ciertas posiciones de poder y a ciertas visiones de lo que debe ser este país, esta sociedad. Pero la agenda le juega una mala pasada porque lo aparta de una inmensa mayoría que tomarán buena nota de la aplicación del viejo refrán: Dime con quien andas…
Dime con quien te manifiestas y te diré quién eres. Ha sentado usted, monseñor, un peligroso precedente para los de su clase con eso de salir a la calle, porque en la calle las alturas jerárquicas imponen menos que desde un púlpito o desde un altar mayor. En la calle se gana cuando se está cerca de la gente, de toda la gente. ¿Está usted cerca de los pobres, monseñor?

Milagros Hernandez
Secretaria de Movimientos Sociales de IU Madrid
Izquierda Unida de Madrid


Esperanza Aguirre cumple. El impuesto de sucesiones y donaciones ha sido abolido. Los ricos están satisfechos el resto perplejos o no, que era de esperar que la derecha se ayuden entre ellos y llegados a esta situación siempre pienso en los votantes del PP que son currantes como yo y que hacen de mamporreros de los ricos. ¿Qué pasa por su cabeza? ¿La defensa de la familia?
El cabreo de los madrileños con las obras empieza a ser supino. No me extraña, a mi Madrid ya me parecía agobiante cuando las aceras estaban en su sitio, las calles discurrían a su nivel y las casas tenían fachadas en vez de anuncios, ahora la cosa debe ser como para emigrar. La estrategia de Gallardón es que las obras acaben con la legislatura, una vez así el podrá optar a otras cotas políticas y ahí queda lo hecho, es igual si útil o inútil y sobre todo ahí queda la deuda, inmensa, impagable. Espero que las olimpiadas no vengan a Madrid. A lo mejor es rencor con la derecha, pero es mi deseo.