Una historia de ficción

La escena se desarrollaba en el decorado de un salón de principios del siglo XX. En un rincón la orquesta hebrea y en un amplio círculo que solamente se rompe por la presencia de la cámara, figurantes y actores se preparan para representar sus correspondientes papeles. Lopajin, principal actor en ese momento tiene un discurso amplio que empieza junto a mi y que debe terminar cuando se dirije a la orquesta exigiendo con vehemencia que se toque.
«Estamos rodando…. cinco y acción» «La he comprado yo…» declama el actor mientras se empieza a mover hacia el centro del salón. Mi vista le sigue atento a su interpretación e intentando colaborar en la verosimilitud de la escena. «La he comprado yo…» y en su movimiento tal y como si fuera una carta astral los planetas se van alineando; el actor llega al centro y en ese instante mi mirada se encuentra de frente, sin más con la suya; ella tampoco está mirando a Lopajin y nuestros ojos nos conectan. La escena continúa pero nosotros hemos quedado atados y ya no podremos soltar los lazos hasta que no sepamos como es un beso del otro.
Por fin la gran manifestación anti-homosexuales se desarrolló. Guerra de cifras y poco más, ahora los gallegos son la vanguardia de la batalla y de su decisión hoy depende que los estrategas de los partidos se den por satisfechos o tengan que volver al think thank una vez más.
Los terroristas dicen que no matarán a cargos electos lo que por pasiva quiere decir que el resto de los mortales somos objetivos prioritarios. Resulta desolador, no ya que estos cabrones hagan lo que hacen, sino que un montón de personas lo vean bien, lo aplaudan e incluso lo jaleen. Ayer me quedé viendo un par de reportajes sobre el final de la segunda guerra mundial, la construcción de la bomba atómica, Openhheimer y el resto de los físicos de el Álamo que colaboraron. Está claro que solamente hace falta convencer a la gente de que tiene un enemigo y es igual que esta amenaza sea cierta o no, para que personas con convicciones morales aparentemente sólidas tengan una coartada intelectual suficiente para hacer cualquier cosa.
La cumbre europea sobre los dineros ha fracasado, tal y como rezan los titulares de la mayoría de los periódicos. Si esto supusiera el final de las subvenciones creo que sería una buena noticia. Me estoy volviendo liberal, me parece cuando leo las cosas que escribo.
Tal y como me temía las señales sobre un cambio de tendencia en lo personal no han dado como resultado una mejoría. Comienzo la semana con la sensación de haber perdido de forma irremediable la posibilidad de recalar en algún puerto. ¡Qué se le va a hacer! Carezco de la habilidad para establecer relaciones de amistad duraderas.
El compositor de la pieza, Juan Bardem, me ha felicitado por mi entrada en escena.