Segregación profesional

Primer día de rodaje y estoy muerto. Cansado, quiero decir. Me duelen las rodillas, y si no fuera porque llevo toda la tarde en pelotas bañándome en la piscina y tomando café con hielo, creo que mañana no volvería.
Lo peor es que no he hecho nada. Mejor dicho no he hecho nada productivo, salvo esperar y esperar y esperar. Ocho horas esperando. Y eso que la mañana se presentaba la mar de sugerente cuando una vez embutido en mi traje de judío ruso me llevaron a maquillaje y me sentaron junto a la actriz Silvia Abascal. ¡Qué emoción! Soy un adolescente, gordo y viejo, pero un adolescente. Entré en la sala, me saludó, le saludé y me senté en mi butaca mientras una excelente profesional intensamente perfumada, me empolvaba todo aquello que en mi cara pudiera brillar en algún momento. Apenas duró un par de minutos, pero allí estaba yo en carne mortal, a solas salvo las maquilladoras que no cuentan, junto a una hermosa actriz de rostro adolescente y pálido. Silvia Abascal Luego fuese y no hubo nada. Pero nada de nada y a partir de ese momento álgido todo se desarrollo por una pendiente de tedio que nos llevo hasta las puertas mismas del aburrimiento más supino. He descubierto que nuestro papel en la obra es muy marginal; tan marginal que apenas entramos en algunos encuadres y que hoy solamente tocaba rodar uno de ellos, así que hemos estado ocho horas sin hacer nada y a fe mia que eso cansa más que faenar.
Lo más curisoso ocurrió cuando a las doce paramos para el refrigerio. De un ambiente como el de la farándula, tan vinculado a la izquierda cabría esperar un ambiente de camaradería como no hay en otras industrias. Pues no. Los actores principales a desayunar a sus lujosos camerinos, los trabajadores, técnicos, modistas, peluqueras y demás profesionales de la casa a un lado del pasillo y por último los figurantes y músicos a tomar vientos al otro lado. Me ha resultado extraño. Grotesco. Carca. Yo en vista de que voy de músico, y los músicos ya se sabe que tienen fama de pasar mucho hambre me he metido entre culo y cojón dos bocadillos de salchichón que no desmerecían el deseo con el que les busqué, un refresco y a seguir esperando. Luego mucho «Motor», «estamos rodando», «cinco y acción», «corten», «vale» y demás jerga de la profesión que como todas tienen argot y ritual, modos y costumbres y discriminan bien a quien no las conoce y se le nota. Yo estuve camaleónico y es que eso se me da de perlas.
Mañana es el día estrella de los músicos. Tocamos. Ya os contaré
Metido en lo mío no me he enterado de nada del resto del mundo. Creo que Fraga a abroncado a alguien, que las federaciones de gays están que trinan, que en Europa esta todo a punto de irse a la mierda como cada de vez en cuando y aunque no lo pone en ningún periódico que lo fundamental, la división entre pobres y ricos es cada vez más grande y más lacerante.
Tengo que descansar; mañana es posible que vuelva a tener suerte a la hora del maquillaje.