Dejar de desear

La labor era titánica, ir poco a poco eliminando los deseos, los intereses y todo aquello que resultase turbador, que exigiese esfuerzo, que pudiese llevarle a una frustración. Aun con todo el esfuerzo merecía la pena y garantizaba cero sufrimiento para todos.

Nada en el panorama político es esperanzador, ni a nivel local, ni regional, ni nacional, ni global. Los bolivianos están al borde del caos. Estamos muy lejos para saber que es lo que pasa pero por experiencia sé que los perjudicados serán los mismos ciudadanos hartos que ahora han echado del gobierno a su penúltimo mandatario. El problema es que quieren nacionalizar el gas. Suena antiguo, ahora que no sabría decir si bueno o malo. Antiguo